Llega el mediodía y la rutina de muchas personas continúa con normalidad: trabajo, desplazamientos, diligencias o actividades al aire libre. Sin embargo, hay un hábito de la mañana que puede estar quedándose corto. Aplicarse bloqueador solar una sola vez al comenzar el día no significa que la piel conserve el mismo nivel de protección varias horas después.
La exposición acumulada y el contacto cotidiano con la piel pueden afectar la película que deja el fotoprotector. El sudor, la transpiración y la fricción provocada al tocarse o limpiarse el rostro son algunos de los factores que pueden disminuir su efectividad con el paso del tiempo.
A esto se suma un problema frecuente: no siempre se utiliza desde el comienzo una cantidad suficiente de producto. De esta manera, la protección inicial puede ser inferior a la esperada y reducirse todavía más a medida que avanza la jornada.
Por eso, una de las principales recomendaciones de los dermatólogos es incorporar la reaplicación del protector solar como parte habitual del cuidado de la piel, especialmente en países como Colombia, donde existe exposición a radiación ultravioleta durante todo el año.
“La realidad es que la reaplicación es una parte fundamental, especialmente en países como Colombia donde la exposición a la radiación UV es constante durante todo el año”, explicó la doctora Alejandra Toquica, médica dermatóloga aliada de ISDIN.
Publicidad
El protector solar no es solo para cuando sale de casa
Otro aspecto que puede pasar desapercibido es el lugar donde se permanece durante el día. Estar bajo techo no significa necesariamente que la piel quede completamente aislada de la radiación solar.
Una persona que trabaja cerca de una ventana, por ejemplo, puede recibir radiación UVA. Aunque el vidrio puede bloquear buena parte de los rayos UVB, los UVA pueden atravesarlo y llegar hasta la piel.
La situación también puede presentarse durante los desplazamientos en automóvil o transporte público. Así, alguien que pasa varias horas dentro de un vehículo puede continuar recibiendo exposición solar aunque no esté realizando una actividad directamente bajo el sol.
Publicidad
Los rayos UVA tienen especial relevancia en procesos asociados con el fotoenvejecimiento y las alteraciones de la pigmentación. Por eso, la fotoprotección debe contemplarse también dentro de actividades que muchas personas no relacionan inmediatamente con la exposición solar.
¿Qué hace que las personas no vuelvan a aplicarse bloqueador?
La recomendación de reaplicar el protector solar durante el día parece sencilla, pero llevarla a la práctica puede ser más complicado. Uno de los obstáculos está relacionado con la experiencia de uso de algunos productos.
Las texturas densas pueden resultar poco prácticas cuando una persona necesita volver a cubrirse el rostro varias horas después de la primera aplicación. El inconveniente aumenta en quienes utilizan maquillaje, pues una nueva capa de crema puede modificar el acabado o hacer que el procedimiento resulte incómodo.
También existe una barrera relacionada con el propio contacto con la piel. En medio de la jornada laboral o mientras se realizan actividades fuera de casa, no siempre resulta fácil detenerse para lavarse las manos, aplicar nuevamente una crema y distribuirla por todo el rostro.
Esta dificultad ha impulsado el desarrollo de diferentes presentaciones de fotoprotectores que buscan facilitar la reaplicación. El objetivo es que la protección pueda mantenerse sin que el producto interfiera de manera significativa con las actividades habituales.
Dentro de las alternativas disponibles existen fórmulas en diferentes presentaciones y texturas. Para elegir una opción, los especialistas recomiendan revisar aspectos como el nivel de protección, la cobertura frente a radiación UVA y UVB y las características de la formulación.
También hay productos que incorporan ingredientes destinados a mantener la hidratación de la piel, entre ellos ácido hialurónico, betaína o Sodium PCA. Algunas fórmulas cuentan además con tecnologías que buscan favorecer una distribución uniforme sobre el rostro.
Publicidad
La doctora Alejandra Toquica señala que la innovación en este campo también responde a la necesidad de adaptar la fotoprotección a las rutinas reales de las personas.
“Opciones como la bruma Facial Mist SPF 50 de ISDIN nacen justamente para responder a esto ya que su emulsión pulverizada ultraligera protege contra la radiación y la luz azul, hidratando la piel y fijándose instantáneamente sobre el maquillaje sin necesidad de tocar el rostro”, indicó la especialista.
Más allá de la presentación, el objetivo es reducir las dificultades que hacen que una persona abandone la reaplicación después de la primera aplicación de la mañana.
Publicidad
La protección solar depende también de la constancia
El cuidado frente a la radiación ultravioleta no depende únicamente de utilizar un protector solar, sino también de emplearlo de manera adecuada y mantener las medidas de protección a lo largo del día.
La Organización Mundial de la Salud ha señalado que una parte importante de los casos de cáncer de piel está relacionada con la exposición a radiación ultravioleta y que existen medidas de prevención que pueden reducir ese riesgo. El uso adecuado de fotoprotección forma parte de esas estrategias, junto con otras medidas como buscar sombra y utilizar elementos que cubran la piel cuando exista exposición prolongada.
En ese contexto, el error no necesariamente está en usar bloqueador solar por la mañana, sino en considerar que esa única aplicación es suficiente para todas las horas posteriores.
La recomendación de los especialistas es convertir la reaplicación en un hábito y buscar una presentación que permita incorporarla con facilidad a la rutina. De esta manera, la protección puede mantenerse durante las diferentes actividades del día, incluso cuando la exposición al sol no sea evidente.