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El cáncer que afecta a miles de mujeres y tiene una señal que no debe ignorarse

Una enfermedad ginecológica puede avanzar sin señales evidentes, pero ciertos cambios en el cuerpo pueden alertar sobre su presencia y hacer posible un diagnóstico oportuno.

Diagnóstico de cáncer en mujeres
Diagnóstico de cáncer en mujeres.
Foto: Magnific

Algunas enfermedades pueden avanzar sin presentar señales que permitan identificarlas fácilmente en sus primeras etapas. Por eso, prestar atención a cambios que parecen poco habituales y consultar a tiempo puede ser determinante para encontrar una condición de salud antes de que avance.

En el caso de las mujeres, existen señales relacionadas con la salud ginecológica que no deberían normalizarse, especialmente cuando aparecen después de la menopausia o representan una modificación importante frente al comportamiento habitual del organismo.

Una de ellas está relacionada con el cáncer de endometrio, una enfermedad que se origina en el revestimiento interno del útero y que representa el segundo cáncer ginecológico más frecuente después del cáncer de cuello uterino. Registra 8,8 nuevos casos y 1,8 muertes por cada 100.000 habitantes.

Síntomas tempranos del cáncer de cuello uterino que muchas mujeres suelen ignorar
Cáncer de cuello uterino.
Foto: Freepik

Esta última cifra también lo ubica como el tercero con mayor mortalidad entre los cánceres ginecológicos, después del cáncer de ovario y el de cuello uterino. Aunque puede presentarse en diferentes momentos de la vida, el promedio de edad al momento del diagnóstico se encuentra alrededor de los 60 años.

Una señal que puede pasar desapercibida

Uno de los principales retos está en reconocer cuándo un cambio requiere una valoración médica. En este caso, existe una manifestación que aparece con especial frecuencia entre las pacientes y que puede presentarse de distintas maneras.

Se trata del sangrado vaginal anormal, presente entre el 75 % y el 90 % de los casos de cáncer de endometrio. Puede aparecer después de la menopausia, entre periodos menstruales o mediante menstruaciones que se vuelven más abundantes, prolongadas o irregulares de lo habitual.

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Esto no significa que todo sangrado inusual sea consecuencia de un tumor. Existen otras condiciones que pueden provocar cambios similares. Sin embargo, identificar la causa es importante, particularmente cuando se trata de una mujer que ya pasó por la menopausia.

“Ante la presencia de un sangrado vaginal fuera de lo habitual, especialmente después de la menopausia, es importante realizar una evaluación médica que permita establecer su causa”, explicó la doctora Adriana Flórez, gerente médica de oncología para GSK Colombia.

La especialista señaló que una valoración oportuna puede determinar si son necesarios estudios adicionales y contribuir a identificar de manera temprana posibles condiciones de salud.

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¿Qué es el cáncer de endometrio?

El endometrio es la capa que recubre la parte interna del útero. Su comportamiento cambia durante el ciclo menstrual: aumenta su grosor como preparación para un posible embarazo y, cuando este no ocurre, se desprende durante la menstruación.

El cáncer de endometrio aparece cuando las células de este tejido comienzan a crecer de manera anormal.

Además del sangrado vaginal, algunas mujeres pueden presentar dolor o presión persistente en la zona pélvica y pérdida de peso sin una causa aparente. Sin embargo, estos síntomas también pueden tener otros orígenes, por lo que no permiten establecer por sí solos la presencia de cáncer.

¿Quiénes pueden tener mayor riesgo?

La aparición de esta enfermedad puede estar relacionada con una combinación de factores genéticos, hormonales y asociados al estilo de vida.

La edad es uno de los factores relacionados con el diagnóstico, aunque el cáncer de endometrio también puede presentarse antes de la menopausia. Entre los elementos asociados se encuentran la obesidad y no haber tenido embarazos.

También existen factores genéticos que pueden aumentar el riesgo, entre ellos algunas condiciones hereditarias como el síndrome de Lynch. Determinados cambios hormonales también hacen parte de los factores que pueden estar relacionados con el desarrollo de este tumor.

Tener alguno de estos factores no significa que una mujer vaya a desarrollar necesariamente la enfermedad. Su importancia está en que pueden ser considerados por los profesionales de la salud al momento de evaluar el riesgo individual de cada paciente.

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¿Cómo se puede detectar?

Cuando los síntomas generan sospecha, los médicos pueden recurrir a diferentes herramientas para determinar qué está ocurriendo.

Entre ellas se encuentra la ecografía transvaginal y, cuando está indicada, la biopsia endometrial. Este último procedimiento permite obtener una muestra del revestimiento del útero para que sea examinada en un laboratorio.

Si los resultados confirman un cáncer, se requieren estudios adicionales para conocer la extensión de la enfermedad y establecer el tratamiento que corresponda a las características de cada caso.

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“Si se confirma el diagnóstico, se deben realizar pruebas adicionales para establecer la extensión de la enfermedad y definir el tratamiento más adecuado”, afirmó la doctora Flórez.

La importancia de encontrarlo a tiempo

La detección temprana es uno de los aspectos que puede marcar una diferencia frente a esta enfermedad. De acuerdo con la información disponible, cuando el cáncer de endometrio es diagnosticado en una etapa inicial, la supervivencia a cinco años alcanza el 90 %.

El tratamiento no es igual para todas las pacientes. La cirugía constituye la principal alternativa para la mayoría de las mujeres, pero dependiendo del tipo de tumor, la etapa en la que se encuentre y otros factores individuales, los especialistas pueden considerar diferentes opciones terapéuticas o una combinación de ellas.

Los avances científicos también han permitido conocer mejor las características moleculares de estos tumores. Esto ha contribuido a que el tratamiento pueda ajustarse cada vez más a las características particulares de la enfermedad y de cada paciente.

Colombia ya cuenta con opciones de tratamiento para diferentes tipos y estadios del cáncer de endometrio, lo que amplía las alternativas terapéuticas y permite avanzar hacia una atención cada vez más personalizada para las pacientes”, mencionó la doctora Flórez.

Por eso, aunque un cambio en el sangrado no necesariamente significa la presencia de cáncer, tampoco debería ser ignorado. Especialmente después de la menopausia, consultar a un profesional de la salud permite determinar qué está ocurriendo y si son necesarios estudios para encontrar la causa.

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