El clima frío, la presencia de nubes o permanecer en espacios cerrados cerca de ventanas son factores que suelen generar una falsa sensación de seguridad frente a la radiación solar.
En Colombia, las condiciones geográficas y la altitud influyen en la exposición a los rayos ultravioleta (UV), haciendo necesario mantener pautas de cuidado continuo en la rutina diaria.
El impacto de los rayos UV en días nublados y la altitud
Especialistas en salud dermatológica señalan que hasta un 80 % de los rayos ultravioleta logran atravesar la capa de nubes, por lo que la falta de sol directo no implica ausencia de radiación.
La ubicación geográfica también condiciona el nivel de exposición. En ciudades situadas a mayor altitud, como Bogotá, la atmósfera realiza un filtraje menor de la radiación solar en comparación con zonas a nivel del mar. Por su parte, en ciudades costeras como Cartagena, Barranquilla o Santa Marta, la alta radiación interactúa con la humedad y la sudoración, lo que exige una reaplicación más frecuente del fotoprotector.
Asimismo, las ventanas de viviendas, oficinas y automóviles no detienen el paso de los rayos UVA, por lo que actividades cotidianas como conducir o trabajar cerca de un ventanal conllevan una exposición continua. Respecto a la luz azul emitida por pantallas de computadores y celulares, la evidencia médica indica que su nivel de radiación es sensiblemente menor al de la radiación solar natural.
La protección solar tiene que empezar a entenderse como parte del cuidado diario de la piel y no solamente como algo que usamos cuando vamos de vacaciones o sentimos que el sol está más fuerte
Errores frecuentes en la protección de la piel
El cambio de tono o el bronceado de la piel no corresponde a un estado saludable, sino a un mecanismo de defensa del organismo ante el daño provocado por la radiación.
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Entre las fallas más comunes al aplicar la protección solar se encuentran:
- Cantidad insuficiente: no cubrir adecuadamente la superficie expuesta.
- Zonas olvidadas: omitir áreas sensibles como las orejas, el cuello, el escote, los labios y el dorso de las manos.
- Falta de reaplicación: no renovar el producto a lo largo del día.
Frecuencia recomendada de reaplicación
Para mantener una cobertura efectiva frente a los factores externos y la polución, los especialistas sugieren adaptar los tiempos de reaplicación según la actividad:
- Exposición intermitente o en interiores (junto a ventanas): reaplicar aproximadamente cada cuatro horas.
- Actividad física, playa o piscina: reaplicar cada dos horas, o inmediatamente después de nadar, sudar de forma intensa o secarse con una toalla.
"Con CeraVe Sun buscamos acercar a más personas productos desarrollados con respaldo dermatológico que sean fáciles de incorporar a su día a día y ayuden a cuidar la piel más allá de lo estético democratizar la protección solar”, agregó Malca.