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Niños con esta alergia tendrían problemas de crecimiento y desarrollo, según expertos

Estudios evidencian que los menores con alergias alimentarias presentan un mayor riesgo de déficit de nutrientes como calcio, hierro, vitamina D y proteínas.

Niños comiendo nutrición
Niños comiendo
Foto: referencia, Flow

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), una de las afecciones alimentarias más frecuentes en la infancia, podría tener consecuencias importantes en el crecimiento y desarrollo de los menores cuando no reciben el tratamiento nutricional adecuado. Especialistas alertan que la falta de acceso oportuno a fórmulas especializadas y acompañamiento profesional puede derivar en deficiencias nutricionales que afectan tanto el desarrollo físico como el cognitivo, especialmente después del primer año de vida.

La alergia obliga a eliminar de la alimentación productos esenciales como la leche y todos sus derivados, incluyendo queso, yogur y mantequilla. Además, muchos alimentos procesados contienen trazas de leche, lo que amplía considerablemente las restricciones dietarias. Según la nutricionista dietista Laura Bustacara Díaz, integrante de la Junta Directiva del Colegio Colombiano de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (COLGAHNP), los retrasos en la entrega de la nutrición médica especializada no deben verse como simples inconvenientes administrativos, ya que pueden comprometer seriamente el estado nutricional y la evolución clínica de los pacientes.

La preocupación también se refleja en las cifras. De acuerdo con datos de la Superintendencia Nacional de Salud, durante 2025 se han registrado cerca de 1.227 quejas relacionadas con dificultades en la entrega de alimentos con propósitos médicos especiales, fundamentales para el tratamiento de niños con APLV. Diversos estudios han evidenciado que los menores con alergias alimentarias presentan un mayor riesgo de déficit de nutrientes como calcio, hierro, vitamina D y proteínas, especialmente cuando las restricciones alimentarias no están acompañadas de seguimiento profesional y controles periódicos.

Frente a este panorama, los especialistas insisten en que el manejo de la alergia a la proteína de la leche de vaca debe ser integral y personalizado. El seguimiento nutricional continuo, la evaluación periódica del crecimiento y el acceso oportuno a fórmulas hipoalergénicas especializadas son considerados elementos clave para prevenir complicaciones a corto y largo plazo. Por ello, expertos hacen un llamado a fortalecer las condiciones que garanticen la continuidad de estos tratamientos, con el fin de proteger el desarrollo y la calidad de vida de los niños afectados por esta condición.

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