La alerta por un posible brote de hantavirus volvió a despertar los temores globales sobre nuevas pandemias. Sin embargo, la epidemióloga Zulma Cucunubá llamó a la calma y aseguró que, aunque la situación requiere vigilancia epidemiológica, el riesgo para la población general sigue siendo bajo.
En entrevista en Mañanas Blu 10:30, la directora del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana explicó que el escenario actual es muy distinto al que desencadenó la pandemia de COVID-19. “Son situaciones muy diferentes. Son tipos de virus bastante distintos”, afirmó la especialista, quien recordó que la salud pública mantiene una vigilancia constante frente a potenciales amenazas sanitarias.
Cucunubá explicó que el hantavirus no es un virus nuevo. Según indicó, fue aislado desde la década de 1970 y pertenece a una amplia familia viral. Existen variantes del “viejo mundo”, que afectan principalmente el riñón, y variantes del “nuevo mundo”, asociadas con complicaciones cardiorrespiratorias. Entre estas últimas se encuentra el llamado “virus Andes”, identificado en los casos recientes y conocido por su potencial de transmisión entre personas mediante contacto estrecho.
“La hipótesis central que trabaja la Organización Mundial de la Salud es que las personas adquirieron originalmente el virus en Argentina, probablemente por contacto con secreciones o heces de roedores silvestres”, explicó la epidemióloga. De acuerdo con su análisis, los primeros contagios estarían relacionados con actividades de excursión y avistamiento de aves realizadas por algunos viajeros antes de abordar un barco donde posteriormente se detectaron los casos.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades sanitarias es el largo periodo de incubación del virus. Mientras otros virus respiratorios presentan síntomas en pocos días, el hantavirus puede tardar entre dos y ocho semanas en manifestarse. “Eso significa que podrían aparecer nuevos casos en las próximas semanas y por eso se necesita vigilancia y rastreo de contactos”, señaló Cucunubá.
La experta recordó además que en brotes anteriores, como el registrado en Argentina entre 2018 y 2019, se documentaron más de 30 contagios asociados a contactos estrechos. Sin embargo, insistió en que la clave está en mantener la contención inicial. “Lo importante es que no salga de esa contención y no genere nuevas cadenas de transmisión”, enfatizó.
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Frente a las inquietudes de algunos ciudadanos sobre la posibilidad de una nueva pandemia mundial, especialmente en medio de eventos masivos internacionales como el próximo Mundial de fútbol, la especialista pidió evitar conclusiones alarmistas. “Decir en este momento que esto podría convertirse en una pandemia sería irresponsable y alarmista”, sostuvo.
Cucunubá aseguró que la Organización Mundial de la Salud mantiene la evaluación de riesgo en un nivel bajo para la población general. “Eso seguirá siendo así mientras el brote permanezca contenido”, agregó.
Finalmente, la epidemióloga destacó que este episodio funciona como un recordatorio para los gobiernos sobre la importancia de mantener activos y actualizados los planes de preparación ante emergencias sanitarias. “Las pandemias pueden aparecer en cualquier momento, por eso los países deben tener sistemas de vigilancia, laboratorios y planes de respuesta listos para activarse rápidamente”, concluyó.
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Aunque el hantavirus ha vuelto a poner en alerta a las autoridades sanitarias internacionales, los expertos coinciden en que la situación está bajo monitoreo y, por ahora, no representa una amenaza comparable a la vivida durante la pandemia de coronavirus.