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¿Usa secadores de aire en baños públicos? Esto encontraron estudios sobre las bacterias

Una revisión de 12 estudios comparó los métodos para secarse las manos y encontró diferencias en la dispersión de microorganismos. Los resultados reabren el debate sobre la higiene en baños públicos.

Secadora de manos en baños públicos
Secadora de manos en baños públicos.
Foto: Redes sociales

Lavarse las manos es una de las medidas más importantes para mantener una buena higiene y reducir la presencia de microorganismos. Sin embargo, el proceso no termina cuando se retira el jabón con agua: la forma de secarse también puede influir en la cantidad de bacterias que permanecen en la piel y en su posible dispersión en el ambiente.

Los secadores eléctricos instalados en baños públicos, centros comerciales, aeropuertos y restaurantes son una alternativa habitual para retirar la humedad de las manos. No obstante, diferentes investigaciones han evaluado su capacidad para dispersar microorganismos y han comparado sus resultados con los obtenidos mediante el uso de toallas de papel.

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Uno de estos trabajos, publicado en la revista científica Mayo Clinic Proceedings, revisó 12 estudios sobre los principales métodos de secado: los dispositivos de aire caliente, los secadores de chorro de alta velocidad y las toallas de papel. El análisis tuvo en cuenta aspectos como la rapidez del secado, la eliminación de bacterias y el riesgo de contaminación cruzada.

Según la revisión, las toallas de papel presentaron ventajas en los tres criterios evaluados. Una de las razones señaladas es que la fricción del papel contra la piel ayuda a retirar microorganismos que pueden permanecer después del lavado, mientras que los sistemas de aire dependen del flujo que expulsan para eliminar la humedad.

¿Qué encontraron los estudios sobre los secadores de aire?

Una de las preocupaciones relacionadas con los secadores eléctricos es el aire que utilizan para funcionar. Estos dispositivos toman aire del entorno del baño y lo dirigen hacia las manos, por lo que su funcionamiento puede favorecer la dispersión de partículas presentes en el ambiente.

La situación puede ser relevante en espacios compartidos por numerosas personas. Por ejemplo, al accionar un sanitario sin tapa, pueden liberarse partículas al aire que contienen microorganismos. Si estos permanecen suspendidos en el ambiente, existe la posibilidad de que entren en contacto con distintas superficies o sean movilizados por las corrientes de aire.

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En uno de los experimentos descritos en la información suministrada, los investigadores colocaron placas de Petri debajo de secadores de manos durante 30 segundos. Cada placa registró un promedio de 60 colonias bacterianas. En contraste, las placas expuestas durante dos minutos al aire habitual del baño presentaron, en promedio, una colonia.

Estos resultados sugieren que el uso de determinados secadores puede concentrar y proyectar microorganismos presentes en el entorno. Sin embargo, la cantidad de colonias detectadas en un experimento no permite establecer, por sí sola, el riesgo de desarrollar una infección ni demuestra que todos los dispositivos tengan el mismo comportamiento.

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Los equipos que expulsan aire a gran velocidad también han sido objeto de investigación por su capacidad para dispersar partículas en el ambiente.

Un estudio de Kimmitt y Redway, de la Universidad de Westminster, comparó la dispersión de partículas virales asociada con distintos métodos de secado. De acuerdo con los resultados citados en la información de referencia, los secadores de chorro de alta velocidad dispersaron hasta 1.300 veces más partículas virales que las toallas de papel.

El trabajo también señaló que los efectos de esta dispersión podían permanecer en el ambiente hasta 15 minutos después de utilizar los dispositivos. Este hallazgo ha alimentado el debate sobre cuáles son los métodos de secado más apropiados en lugares donde circulan muchas personas y se requiere mantener condiciones estrictas de higiene.

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No obstante, es importante diferenciar la dispersión de partículas de la transmisión efectiva de una enfermedad. La presencia de partículas en el aire no significa necesariamente que estas sean infecciosas o que vayan a provocar un contagio. Para establecer ese riesgo se deben considerar otros factores, como el tipo de microorganismo, su viabilidad y el nivel de exposición.

¿Qué método recomiendan?

La elección del método de secado cobra especial importancia en espacios de alta circulación, como hospitales, clínicas, restaurantes y baños públicos. En estos lugares, las prácticas de higiene deben contemplar tanto el lavado adecuado de las manos como las condiciones posteriores al proceso.

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Degy González, marketing manager para Latinoamérica de la marca mencionada en la información de referencia, destacó la importancia de complementar el lavado con un secado apropiado y señaló que las toallas de papel permiten retirar la humedad rápidamente y reducir la dispersión de microorganismos.

La revisión publicada en Mayo Clinic Proceedings también respalda el uso de toallas de papel en entornos sanitarios, debido a las ventajas identificadas frente a los métodos de secado con aire en los criterios evaluados.

En cualquier caso, mantener una buena higiene exige prestar atención a varias medidas: lavarse las manos con agua y jabón, frotar todas las superficies durante el tiempo recomendado, enjuagar adecuadamente y secarse por completo con un método apropiado.

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Así, aunque los secadores eléctricos siguen siendo frecuentes en baños compartidos, los estudios citados plantean interrogantes sobre su capacidad para dispersar microorganismos. Las toallas de papel aparecen como una alternativa respaldada por las investigaciones mencionadas, especialmente en lugares donde prevenir la contaminación cruzada constituye una prioridad.

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