Tras años de tratamientos psiquiátricos, hospitalizaciones y múltiples intentos terapéuticos sin mejoría, Catalina Giraldo, de 30 años, decidió solicitar al sistema de salud el suicidio asistido. Sin embargo, según contó en Noticias Caracol, mientras su solicitud avanza en medio de un proceso judicial, uno de los momentos más difíciles fue cuando tuvo que contarle su decisión a las personas más cercanas: su mamá y su hermana.
Según relató, el momento de contarle a su madre y a su hermana fue uno de los más difíciles, pero también uno de los más sinceros. “Al principio fue muy difícil, pero yo intenté explicarles que estaba sufriendo, intenté explicarles mi dolor”, recordó. Entre lágrimas, les dijo que sentía que ya no podía seguir viviendo de esa manera: “Intenté explicarles que esto no es una vida para mí”.
De acuerdo con su testimonio, la conversación terminó en un abrazo. Catalina asegura que su familia entendió la dimensión de su sufrimiento, aunque aceptar su decisión no fue sencillo. “Lloramos y nos abrazamos, y mi mamá y mi hermana me dijeron que lo que les estaba pidiendo era muy difícil, pero que me iban a acompañar”, relató. Para ella, la posibilidad de hablarlo abiertamente con quienes más ama representa una forma distinta de enfrentar una decisión que muchas personas toman en silencio.
Su madre, María Ángela Silva, también recordó en Noticias Caracol el momento en que su hija le expresó esa decisión. Aunque reconoce que fue devastador, asegura que con el tiempo comprendió la profundidad del sufrimiento que vive Catalina.
“Yo no puedo concebir la vida de Cata como hoy, eso no es vida para ella”, afirmó. Y agregó con dolor: “¿Cómo no voy a acompañar a mi hija a partir cuando su vida físicamente le es imposible vivir un día sin sufrimiento?”. Pese a su apoyo, la madre confiesa que aún guarda una esperanza: “Estoy tomando la decisión de acompañarla, pero eso no quiere decir que no quiera que pase un milagro”.