En Colombia, el crecimiento de la movilidad eléctrica plantea un nuevo desafío ¿qué hacer con las baterías cuando dejan de ser útiles para los vehículos? En Palmira, Valle del Cauca, una iniciativa comenzó a dar respuesta a ese interrogante al reutilizarlas como sistemas de almacenamiento de energía para comunidades con acceso limitado a electricidad.
El proyecto se desarrolla en la ecoaldea Nashira, donde una batería en desuso fue adaptada para almacenar energía proveniente de paneles solares. Esta solución hoy permite el funcionamiento de un comedor comunitario que atiende a más de 80 familias y aporta estabilidad energética a espacios educativos rurales.
La falta de electricidad constante ha sido una realidad para varias comunidades en zonas rurales del país, donde incluso la conservación de alimentos o la continuidad de las clases puede verse afectada. “Se va mucho la luz porque no teníamos paneles solares y se dañaba la comida y ahora con los paneles la comida está fresca y se mantiene”, menciona Clara Inés Rivas una de las beneficiarias del proyecto, evidenciando el impacto directo en la vida cotidiana.
En el comedor comunitario, liderado por Rivas , la llegada de este sistema ha significado una mejora en las condiciones de operación y en la seguridad alimentaria de quienes dependen de este espacio “Ahora podemos conservar mejor los alimentos, cocinar con tranquilidad y garantizar comida para muchas familias”, afirma.
De acuerdo con Ángela Bolívar, gerente de mercadeo de Volvo en Colombia, el propósito central de la iniciativa es responder a una necesidad estructural, menciona que el principal objetivo es ayudar a reducir esa restricción energética que tienen muchas comunidades. “Nosotros aportamos a que las baterías que ya no están en uso puedan tener una segunda vida para ayudar a las comunidades en Colombia”.
El proyecto, que surgió tras identificar el potencial de baterías que aún conservan capacidad de almacenamiento, se articula con organizaciones que trabajan directamente en territorio para seleccionar comunidades con necesidades energéticas y procesos organizativos consolidados.
El programa, abre la discusión sobre el papel de la economía circular en el manejo de residuos tecnológicos y su posible aplicación en contextos sociales. En un país donde aún persisten brechas en el acceso a servicios básicos, este tipo de soluciones plantea una alternativa para extender la vida útil de estos dispositivos y responder a necesidades concretas en zonas históricamente rezagadas.