Joven murió por 10 minutos y asegura que vivió cinco años en un futuro paralelo: increíble relato
Tras sufrir una tromboembolia y quedar en coma, la mujer relató que su vida continuó en otro "futuro paralelo" y pudo ver a su familia envejecer.
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Una experiencia que desafía la lógica médica tiene como protagonista a Rubi Rolgue, una joven de 24 años que, tras sufrir una grave emergencia de salud, asegura haber vivido durante cinco años en una especie de realidad paralela mientras estaba clínicamente muerta.
El caso, que ha generado debate en redes sociales y entre especialistas, se remonta a abril de 2025, cuando la mujer (de origen mexicano y estudiante de medicina) atravesaba uno de los momentos más estables de su vida. Recién casada, instalada en una nueva ciudad y próxima a culminar su carrera, su cotidianidad cambió de forma abrupta en cuestión de horas.
Ese día, según su relato, comenzó a experimentar una fuerte dificultad para respirar y una repentina pérdida de movilidad en las piernas. La situación escaló rápidamente hasta obligarla a pedir ayuda desesperadamente a su esposo. Al llegar al hospital, los médicos diagnosticaron una tromboembolia pulmonar bilateral, una condición potencialmente mortal provocada por coágulos que bloquean las arterias de los pulmones.
Su estado se deterioró con rapidez. Primero sufrió un paro cardíaco en horas de la noche y, posteriormente, otro episodio que la dejó sin signos vitales durante más de diez minutos. De acuerdo con su testimonio, los médicos la declararon con muerte cerebral tras evidenciar que no reaccionaba a estímulos.
Mientras su familia recibía un pronóstico desalentador, Rubi aseguró que su experiencia iba mucho más allá del estado clínico. Según contó, no sintió un “salto” entre mundos, sino que su vida simplemente continuó, como si nada hubiese pasado, avanzando en una línea temporal que abarcó desde 2025 hasta 2030.
En ese supuesto futuro, describió un entorno más desarrollado y tranquilo. Afirmó que la tecnología había avanzado al punto de automatizar gran parte de las tareas cotidianas, permitiendo a las personas dedicar más tiempo a sus relaciones personales. “Todo seguía igual, pero mejor”, relató, asegurando que convivía con su familia, mantenía su trabajo y veía cómo el paso del tiempo afectaba naturalmente a quienes la rodeaban.
Sin embargo, la experiencia no estuvo exenta de momentos traumáticos. En ese mismo escenario, aseguró haber sido víctima de un violento episodio durante una reunión social, lo que la llevó nuevamente a un hospital en esa “otra realidad”. Fue entonces cuando, según describió, ocurrió un abrupto retorno a su cuerpo físico.
La joven relató haber atravesado una especie de túnel cargado de miedo antes de despertar. Cuando recuperó la conciencia, lo hizo en un contexto completamente distinto: llevaba un mes en coma, había sido sometida a múltiples cirugías y enfrentaba un diagnóstico complejo, con daño cerebral y pocas probabilidades de volver a caminar.
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El proceso de recuperación no solo fue físico, sino también mental. Rubi aseguró que despertó confundida, convencida de haber dejado atrás una vida de cinco años. Incluso, afirmó que le impactó ver a su hermano con una apariencia más joven que la que recordaba de ese supuesto futuro.
Con el paso del tiempo, logró entender que había permanecido en estado crítico durante semanas, aunque sostuvo que su vivencia no puede explicarse únicamente como una alucinación. Actualmente, comparte su historia con el objetivo de encontrar respuestas y brindar una perspectiva distinta sobre lo que ocurre al borde de la muerte.
Su testimonio, aunque difícil de comprobar científicamente, ha despertado interés en quienes estudian las experiencias cercanas a la muerte. Para ella, la conclusión es clara: asegura que la muerte no representa un final definitivo, sino el inicio de algo que aún no logramos comprender completamente.