La soledad dejó de verse únicamente como una ausencia dolorosa para convertirse también en una elección de vida, una forma de libertad y, al mismo tiempo, un fenómeno social que preocupa por sus efectos en la salud mental y la vida colectiva.
Así lo explicó el sociólogo Ricardo Forero durante una entrevista en En Blu Jeans, donde analizó cómo este fenómeno ha cambiado en Colombia y en el mundo, especialmente después de la pandemia y con el auge de la hiperconectividad.
Forero explicó que la soledad no puede entenderse solo desde lo emocional, sino también desde una dimensión colectiva y cultural. "En diversos momentos y diversos escenarios es muy importante ver primero la soledad no solamente tiene una dimensión psicológica, sino colectiva, social", afirmó.
De acuerdo con el sociólogo, en Colombia el fenómeno tiene una expresión concreta en los hogares: dos de cada diez están conformados por una sola persona, una cifra que aumenta con la edad y que tiene implicaciones en la salud, la economía y la forma en la que se construyen los vínculos.
"El 20% de los hogares colombianos está conformado por una sola persona y esa ese porcentaje aumenta con los años", señaló Forero, al advertir que esta realidad transforma estilos de vida, formas de ocio y hasta el mercado inmobiliario.
Soledad elegida y salud mental
Durante la entrevista, el experto diferenció la soledad escogida, asociada con autonomía y libertad, de aquella que llega por rupturas, envejecimiento o desconexión emocional.
Aunque en muchos casos estar solo puede ser una decisión positiva, Forero advirtió que también existen riesgos.
"Tiene unas implicaciones sobre la salud mental, sobre la salud física, porque muchas de estos escenarios de personas solas pues tienen menores cuidados, menores visiones de autocuidado, peor alimentación, peores rutinas", sostuvo, al explicar que quienes viven solos suelen enfrentar menores rutinas de autocuidado, peor alimentación e incluso escenarios asociados a la depresión y el suicidio.
La pandemia, agregó, marcó un antes y un después. Para muchas personas que vivían solas, el confinamiento profundizó la sensación de aislamiento, pese a la aparente conexión permanente que ofrecen las redes sociales.
"Vivimos en el mundo hiperconectado a través de las tecnologías, pero eso no necesariamente aminora la soledad", explicó.
La paradoja de la hiperconectividad
Uno de los puntos centrales del análisis fue la contradicción entre estar permanentemente conectados y, al mismo tiempo, sentirse profundamente solos.
Forero aseguró que hoy muchos jóvenes, aunque tienen miles de interacciones digitales, buscan relaciones más profundas y menos superficiales.
"Estamos teniendo jóvenes que pesar hiperconectados en una gran cantidad de plataformas se sienten profundamente solos", dijo.
Para el sociólogo, la clave está en la calidad del vínculo y no en la cantidad de seguidores o contactos.
¿Cómo será la soledad del futuro?
Mirando hacia adelante, el experto aseguró que la tecnología jugará un papel determinante, incluso con herramientas como la inteligencia artificial y la robótica orientadas al cuidado y acompañamiento.
Sin embargo, insistió en que la naturaleza social del ser humano seguirá imponiéndose. "El ser humano es un ser sociable por naturaleza, es parte de su estructura psicológica. mental y etaria", puntualizó.
Más allá de las pantallas, Forero concluyó que el verdadero reto está en aprender a equilibrar el mundo interior con la capacidad de construir vínculos significativos.
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