La noticia del fallecimiento de Fernando Ávila ha llenado de luto el corazón de millones de colombianos, quienes aprendieron de su sabiduría en el periodismo y el lenguaje español. Ávila, quien falleció el 18 de abril, dejó un vacío en las aulas de clase y especialmente en la mesa de En Blu Jeans.
De hecho, el homenaje se rindió en el programa de este domingo 19 de abril, cuando María Clara Gracia, notablemente conmovida, expresó su dolor tras la partida de quien para muchos fue no solo un profesor, sino también un ejemplo a seguir: “Qué difícil esto… despidiendo al profesor Fernando Ávila… es tan doloroso”. Para ella no era solamente un colega, sino alguien clave en su formación.
¿Quién era Fernando Ávila?
Fernando Ávila dedicó su vida al idioma. Fue profesor en varias de las universidades más reconocidas del país como la Javeriana, la Central, el Rosario, entre otras. Además, fue autor de libros que se volvieron guía para periodistas, estudiantes y cualquier persona interesada en escribir bien, como por ejemplo: Español correcto para Dummies (1997), Dónde va la coma (2001) o Cómo se escribe (2003), entre otros. Más allá de los títulos y los cargos, quienes lo conocieron coinciden en algo: tenía una forma cercana y hasta divertida de enseñar, poco común cuando se trata de reglas gramaticales.]
En Blu Jeans rinde homenaje al maestro del idioma
Durante el programa de este 19 de abril, el recuerdo de Ávila no solo quedó en el ámbito académico. María Clara Gracia lo describió como un caballero en todo el sentido de la palabra, alguien que enseñaba con elegancia, humor y una forma particular de ver el lenguaje. “Se nos fue el maestro que no solo nos enseñó dónde va la coma, sino dónde se pone el corazón al escribir”, apuntó.
Adicionalmente, la directora de En Blu Jeans comentó que “las cosas a las personas hay que decírselas en vida” y señaló con emotividad que el profesor logró escuchar el programa antes de fallecer, algo que, pese al dolor, le dio tranquilidad.
Legado de Fernando Ávila en el idioma y el periodismo
La huella de Ávila va más allá de sus libros o sus clases. Está en cada periodista que duda antes de poner una coma, en cada texto que busca ser claro y en cada intento por escribir mejor. Su legado no es solo técnico, también humano. “Usted ya no está en la mesa, pero se queda en cada coma que pongamos con duda”, dijo María Clara, cerrando el emotivo homenaje.