La reflexión dominical de monseñor Rafael de Brigard se centra en el acontecimiento fundamental de la fe cristiana: la resurrección de Jesucristo. En el marco del Domingo de Resurrección, el mensaje resalta la alegría profunda de los creyentes al proclamar que “Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado”. Este hecho no solo marca la victoria sobre el pecado y la muerte, sino que inaugura una nueva esperanza para la humanidad. A partir del Evangelio de Juan, se recuerda el testimonio del sepulcro vacío como signo de un evento real que, aunque difícil de comprender, transforma radicalmente la historia y la vida de quienes creen.
El mensaje profundiza en la dificultad humana para comprender y aceptar la resurrección, señalando que, al igual que los primeros discípulos, muchas veces vivimos centrados en lo inmediato y material. Sin embargo, insiste en que este acontecimiento abre un horizonte eterno: “No hay que buscar entre los muertos al que está vivo”. La resurrección no es solo un hecho del pasado, sino una realidad que interpela el presente y redefine el sentido de la existencia. Como afirma San Pablo: “si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”, subrayando que toda la vida cristiana se sostiene en esta verdad.
Finalmente, el monseñor invita a vivir conforme a esta esperanza, entendiendo la resurrección como “un grito cósmico a favor de la vida”. La fe en Cristo resucitado transforma la manera de vivir, llenando de sentido incluso las dificultades, y recordando que “no es la última palabra” la muerte, sino la vida plena en Dios.
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