En su reflexión dominical, el pastor Andrés Corson habló sobre el significado espiritual del ayuno y advirtió que esta práctica puede perder su propósito cuando se reduce a una dieta, una estrategia para adelgazar o un hábito religioso sin conexión con Dios.
A partir de diferentes pasajes bíblicos, explicó que el ayuno debe estar acompañado de oración, arrepentimiento y una disposición sincera para fortalecer la relación con Dios. “En un ayuno en donde usted no ore, usted está perdiendo tiempo”, afirmó, al insistir en que esta disciplina no consiste únicamente en abstenerse de determinados alimentos, sino en dedicar tiempo a la vida espiritual.
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Durante su enseñanza, Corson enumeró varios propósitos bíblicos del ayuno, entre ellos buscar la voluntad de Dios, prepararse para una misión, reconocer los errores, fortalecer la sensibilidad espiritual y desarrollar dominio propio. También recordó ejemplos como los de Jesús, Moisés y Ester, quienes, según los relatos bíblicos, recurrieron al ayuno en momentos determinantes. El pastor hizo énfasis en la importancia de acompañar la abstinencia de alimentos con cambios de comportamiento y decisiones que contribuyan al crecimiento personal. “El ayuno de malos hábitos complementa al de los alimentos, pero no lo reemplaza”, señaló, al diferenciar ambas prácticas.
Finalmente, el pastor invitó a aprovechar los periodos de ayuno para abandonar comportamientos perjudiciales y desarrollar hábitos positivos, como dedicar tiempo a la oración, leer la Biblia, reducir el uso de redes sociales y trabajar en el manejo de las emociones.
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