José Betancur y su equipo de voluntarios empiezan el día desde las cuatro de la madrugada, cuando la mayoría de personas que deambulan por las calles están terminando sus labores de reciclaje y buscan un refugio para consumir drogas y dormir.
Hasta cualquier esquina de las calles de Niquitao, la avenida de Greiff, la minorista o la estación Centro Prado, José llega con su ambulancia y comienza a brindar atención primaria en medicina a quien lo necesite.
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El equipo atiende desde el reciclador que se cortó recogiendo botellas o papel, hasta aquel que tiene una enfermedad infecciosa o fue herido en una riña territorial. Su equipo de ayudantes, además de brindar una atención psicológica a estas personas, los invita a trasladarse a los puntos de apoyo que tiene la Alcaldía de Medellín, para atender las necesidades básicas de aseo, higiene y alimentación de esta población.
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Con la altivez de haber superado la adversidad, revela que recuperó su dignidad como ser humano y salió adelante para ayudar al que desee abandonar ese mundo de miseria y oscuridad. Ahora su sueño es contar con nuevos equipos y ambulancias para poder atender a sus pacientes que con un “Dios se lo pague”, le dan gracias día a día por su labor.
Para votar por esta historia ingresa a www.titanescaracol.com en el perfil de José Betancur.