Detectan posible segunda esfinge oculta bajo la arena en Guiza
Investigadores afirman que existe una coincidencia geométrica total en este lugar, lo que refuerza la hipótesis, aunque se estima un nivel de certeza en torno al 80%.
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Un conjunto de análisis recientes sobre la meseta de Guiza ha reactivado el debate en la comunidad arqueológica internacional ante la posibilidad de que exista una segunda esfinge enterrada bajo la arena. Aunque se trata de una hipótesis preliminar, los investigadores sostienen que hay indicios suficientes para justificar nuevas exploraciones en el terreno.
La propuesta ha sido impulsada por el investigador italiano Filippo Biondi, quien asegura haber identificado correlaciones geométricas y anomalías geofísicas que apuntan a la presencia de una estructura de gran tamaño aún oculta. Sus conclusiones se basan en datos obtenidos mediante radar satelital, técnicas de prospección remota y el análisis de alineamientos entre monumentos ya conocidos.
Según explicó, las líneas trazadas desde las pirámides hacia la Gran Esfinge de Guiza conducen a un punto simétrico en el que, de acuerdo con los escaneos, podría encontrarse una segunda estructura similar. El investigador afirma que existe una coincidencia geométrica total en esta disposición, lo que refuerza la hipótesis, aunque estima el nivel de certeza en torno al 80 %.
Los datos recogidos revelan la presencia de una formación bajo un montículo de aproximadamente 55 metros de altura. Esta elevación no correspondería a roca natural, sino a arena endurecida, lo que, según el equipo, facilitaría la posibilidad de que oculte una estructura artificial. Las imágenes preliminares muestran patrones verticales densos que han sido interpretados como paredes de pozos subterráneos, así como posibles pasajes horizontales en niveles más profundos.
Estos hallazgos guardan similitudes con exploraciones previas realizadas bajo la esfinge ya conocida, donde se ha identificado una red de cavidades y conductos. Para los investigadores, la repetición de estas características refuerza la idea de una posible simetría entre ambas construcciones.
Otro elemento que sustenta la hipótesis es la llamada Estela del Sueño, erigida durante el reinado de Tutmosis IV alrededor del año 1401 a. C. En este relieve, ubicado entre las patas delanteras de la esfinge, se aprecian dos figuras similares, lo que algunos interpretan como una representación simbólica, pero que el equipo de Biondi considera una posible pista sobre la disposición original de los monumentos en la zona.
Las imágenes satelitales también muestran una ligera depresión en la ubicación de la esfinge actual, mientras que el punto donde se sospecha la existencia de la segunda aparece como una elevación más pronunciada. Esta diferencia topográfica es considerada coherente con la idea de que una estructura podría haber quedado cubierta por acumulaciones de sedimento a lo largo del tiempo.
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Pese al entusiasmo del equipo, los propios investigadores reconocen que la verificación definitiva solo será posible mediante estudios directos en el sitio. El trabajo de campo, que incluiría la participación de geólogos y excavaciones controladas, será clave para confirmar o descartar la hipótesis.
La posibilidad de una segunda esfinge no es completamente nueva. Hace más de una década, el egiptólogo Bassam El Shammaa ya había planteado una idea similar. Sin embargo, figuras reconocidas como Zahi Hawass han rechazado reiteradamente esta teoría, argumentando que la meseta de Guiza ha sido ampliamente estudiada sin que se hayan encontrado evidencias concluyentes.