Meta arrancó 2026 con un ambicioso proyecto para reducir el tamaño de algunos de sus equipos de trabajo y apoyarse mucho más en agentes de inteligencia artificial. Los planes que tenía la compañía era recortar hasta en un 60 % ciertas áreas, según documenta una investigación de Reuters basada en documentos internos y entrevistas con más de 20 fuentes.
El plan, conocido internamente como Project OT (transformación en la organización), buscaba pasar de equipos tradicionales de entre 10 y 20 personas a grupos de apenas tres a cinco trabajadores apoyados por IA.
Sin embargo, esta reestructuración no significaba despedir al 60 % de toda la compañía, sino que el porcentaje correspondía a algunos equipos y escenarios específicos, mientras otros empleados serían ser trasladados a nuevas funciones.
El principio de este plan de reorganización llegó en mayo, cuando la compañía con sede en California despidió cerca del 10 % de su plantilla, alrededor de unas 8.000 personas, y miles de trabajadores fueron reasignados a unidades relacionadas con inteligencia artificial.
Los agentes de IA también comenzaron a fallar
A pesar de la apuesta por estas herramientas, los documentos internos revelaron que la IA estaba aumentando considerablemente la cantidad de código producido, pero eso no se traducía en la misma proporción de nuevas funciones para los usuarios. Es decir, le estaba costando más trabajo llegar al mismo resultado que haría un humano.
También se detectaron agentes ejecutando acciones a gran escala que probablemente una persona no habría aprobado.
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Según Reuters, los incidentes técnicos y de seguridad dentro de Meta crecieron 40 % frente al año anterior, mientras aumentó el tiempo que los empleados debían dedicar a corregirlos.
Los trabajadores no querían entrenar a sus posibles reemplazos
Como era de suponer, la reorganización generó rechazo entre miles de empleados que fueron trasladados a unidades encargadas de mejorar los modelos de IA, y es que parte de su trabajo consistía en aportar ejemplos de cómo realizaban tareas técnicas para que los agentes aprendieran a ejecutarlas.
Una situación que resultó incómoda para los trabajadores porque estaban prácticamente entrenando agentes para operar con equipos humanos considerablemente más pequeños. Es decir, literalmente estaban instruyendo a la tecnología que iba a reemplazarlos.
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Algunos empleados describieron las nuevas labores como trabajo de etiquetado de datos y criticaron haber sido enviados a las unidades sin haberlo solicitado. De hecho, la inconformidad fue tal que, semanas después, Meta comunicó que continuar en estos equipos sería decisión de cada trabajador.
El proyecto contemplaba una segunda ronda de reorganización para noviembre, pero Mark Zuckerberg canceló su planificación. Meses después, reconoció ante empleados que la tecnología de agentes no había avanzado tan rápido como se esperaba.
Sin embargo, Meta no está abandonando la IA —de hecho sigue invirtiendo miles de millones de dólares en infraestructura—, pero este curioso caso es la prueba de que reemplazar rápidamente trabajo humano con IA es bastante más difícil de lo parece.