Sin duda, los chatbots de inteligencia artificial se han convertido en compañeros diarios para muchas personas. Según un reciente estudio de Google, 8 de cada 10 colombianos afirman usar estas herramientas, y el 45 % las utiliza tanto en su vida profesional como personal.
Por eso, es habitual que muchos usuarios compartan problemas personales, documentos de trabajo o consultas sobre sus finanzas familiares. Sin embargo, aunque estos puedan parecer intercambios cotidianos con una plataforma como ChatGPT, toda la información podría quedar expuesta si un desconocido consigue ingresar a la cuenta, incluso cuando el usuario tiene una contraseña que considera segura.
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A medida que las personas utilizan la inteligencia artificial para organizar viajes, preparar documentos, analizar información laboral o resolver inquietudes privadas, estas cuentas se vuelven más atractivas para los ciberdelincuentes.
Un análisis de ESET, compañía especializada en ciberseguridad, advierte que las consecuencias de perder el control de una cuenta de ChatGPT dependen de la información almacenada y de los servicios que tenga conectados. Por eso, el problema puede extenderse a otras personas e incluso al entorno laboral.
¿Qué podrían hacer los delincuentes con una cuenta de ChatGPT robada?
El principal riesgo es el acceso al historial de conversaciones y a los documentos almacenados en la cuenta. Si usted acostumbra a adjuntar datos personales, contratos, información financiera o archivos confidenciales, un intruso podría consultar ese contenido.
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Además, Los delincuentes podrían utilizar la información de sus conversaciones para preparar estafas mucho más convincentes, aprovechando información sobre familiares, compañeros de trabajo, proyectos o situaciones personales.
Por ejemplo, el nombre de su jefe, un negocio pendiente o un problema familiar muy específico podría facilitar la creación de mensajes fraudulentos dirigidos a usted o a sus contactos.
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Ante esto, Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, explicó que la gravedad del incidente depende del uso que cada persona le dé a la herramienta.
"Alguien que usa ChatGPT para consultas generales y cotidianas no enfrenta las mismas consecuencias que una persona que comparte información de clientes y documentos internos de su empresa", señaló el especialista.
El riesgo aumenta si la cuenta tiene aplicaciones o servicios externos conectados, ya que, dependiendo de los permisos de cada uno, un atacante podría intentar consultar documentos o realizar acciones en su nombre.
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¿Qué hacer si alguien entra a su cuenta de ChatGPT?
Si encuentra conversaciones que no reconoce, modificaciones en la configuración o recibe un aviso de actividad sospechosa en su cuenta, lo recomendable es actuar cuanto antes para recuperar el control de la cuenta.
La primera medida es cambiar la contraseña por una diferente a las que use en otros servicios. Si usted accede mediante su cuenta de Google o Microsoft y sospecha que esas credenciales fueron comprometidas, también debe cambiar las claves de esas plataformas. Después debe cerrar todas las sesiones abiertas desde la configuración de seguridad de ChatGPT.
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También es importante revisar el historial de seguridad, comprobar las aplicaciones conectadas y activar la autenticación de dos factores. Esta última medida añade una verificación adicional al iniciar sesión.
Micucci recomienda utilizar contraseñas únicas, mantener los dispositivos actualizados y desconfiar de solicitudes inesperadas de información personal.
"Por ejemplo, desde ESET se recomienda utilizar una contraseña única y robusta, activar el doble factor de autenticación, no compartir contraseñas, datos financieros ni información confidencial, revisar los permisos de las aplicaciones y las integraciones conectadas, mantener el sistema operativo, el navegador y la solución de seguridad actualizados, y desconfiar de mensajes urgentes o inesperados", advirtió el investigador.
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Sin duda, la recomendación más importante es revisar qué tipo de información se comparte con estas herramientas, especialmente cuando se trata de documentos laborales, datos de terceros o contenido que podría ser utilizado para cometer fraudes.