¿Usan su cara para engañar a conocidos? Así puede defenderse legalmente de los 'deepfakes'
Los deepfakes se convierten en una amenaza creciente en Colombia, con riesgos para la reputación y la seguridad digital de millones de personas.
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El avance de la tecnología ha traído varios beneficios para la humanidad; sin embargo, también ha abierto la puerta a nuevos riesgos que afectan a millones de personas día a día. Uno de los más delicados está relacionado con los deepfakes, contenidos manipulados con inteligencia artificial capaces de alterar la imagen, la voz e incluso los gestos de una persona sin su autorización.
Este fenómeno hace unos años parecía algo exclusivo de las películas, pero ahora genera preocupación en el país por su impacto y los peligros en la seguridad digital.
El problema no es menor: estos contenidos circulan rápidamente por redes sociales y buscan engañar a los usuarios, así como afectar la credibilidad de quienes aparecen en ellos. De hecho, en muchos casos, el daño ocurre antes de que se logre desmentir el contenido. Por ello, expertos señalan que lo mejor es tener un conocimiento legal previo para reaccionar de manera oportuna.
Según, Marco Emilio Sánchez Acevedo, coordinador de la Especialización en Inteligencia Artificial y Derecho Digital de la Universidad Católica de Colombia, desde una perspectiva jurídico-digital, los Deepfakes pueden utilizarse para ejecutar o facilitar conductas como la suplantación de identidad, el fraude, la extorsión, el acoso, la violencia sexual digital, la manipulación informativa y la desinformación.
Cuando una persona se ve afectada por un video, audio o imagen manipulada, existen mecanismos que permiten actuar de manera legal. En Colombia, por ejemplo, estas situaciones no están desamparadas y pueden abordarse por varias vías:
Las principales acciones incluyen:
Si bien cada caso necesita estudio, estas herramientas permiten frenar la difusión y buscar una reparación. El tiempo es un factor clave, pues es determinante para evitar que el contenido siga expandiéndose.
Más allá del impacto individual, los deepfakes representan un desafío mayor para la sociedad, ya que su nivel de realismo hace cada vez más difícil identificar entre contenido auténtico y manipulado, lo que aumenta su capacidad de engaño.
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Este tipo de material puede afectar la reputación de una persona, así como procesos más amplios, como decisiones laborales e incluso escenarios políticos. Además, el alcance de las plataformas digitales hace que el daño se multiplique en cuestión de minutos.
De hecho, muchas personas no cuentan con herramientas para identificar la veracidad de este tipo de contenidos, lo que incrementa el riesgo de desinformación.
Frente a este panorama, la prevención se convierte en un elemento clave. Aunque no siempre es posible evitar ser víctima, sí existen acciones que ayudan a reducir riesgos y reaccionar mejor ante un caso.
Entre las más importantes están:
Los expertos insisten en que los deepfakes no solo son un reto tecnológico, sino también legal y social. Entender cómo funcionan y conocer los mecanismos de defensa puede marcar la diferencia en un entorno digital cada vez más complejo.