A varios metros bajo la superficie, en uno de los escenarios más impactantes del turismo colombiano, una obra inspirada en La Última Cena se convierte en protagonista durante abril.
La Catedral de Sal de Zipaquirá presenta esta exhibición como parte de su temporada cultural más importante, atrayendo a miles de visitantes que buscan planes diferentes tras Semana Santa.
La instalación, ubicada a 180 metros de profundidad en la capilla de la Virgen del Guasá, propone una experiencia inmersiva que combina el simbolismo religioso con el arte universal. Allí, los visitantes pueden contemplar una recreación de la célebre obra de Leonardo da Vinci en un entorno completamente distinto al habitual: una catedral subterránea tallada en sal.
Esta muestra se posiciona como uno de los principales atractivos del mes no solo por su valor artístico, sino por el contexto en el que se exhibe. Abril es una temporada clave para el turismo religioso en Colombia, lo que incrementa significativamente el flujo de visitantes a Zipaquirá.
A diferencia de otros eventos ligados exclusivamente a la Semana Santa, esta exposición permanecerá abierta durante varios días, permitiendo que más personas puedan incluirla en sus planes de viaje.
Qué puede hacer en la Catedral de Sal durante su visita
Además de la réplica de La Última Cena, el recorrido por la Catedral de Sal incluye varios espacios que enriquecen la experiencia. Entre ellos se destacan:
- Las estaciones del viacrucis, distribuidas a lo largo de los túneles subterráneos
- La nave central, considerada una de las más imponentes del complejo
- Capillas y espacios de reflexión que combinan arquitectura y espiritualidad
- Zonas culturales con exhibiciones temporales, como esta réplica artística
Este conjunto de actividades convierte la visita en un plan completo que mezcla turismo, cultura y contemplación en un solo lugar.
La obra original de La Última Cena, creada por Leonardo da Vinci entre 1494 y 1498, es una de las pinturas más reconocidas de la historia del arte. Su representación del momento bíblico ha trascendido generaciones y continúa siendo un referente tanto artístico como religioso.
Aunque el mural original se encuentra en Milán, esta réplica en Zipaquirá busca acercar su mensaje a un público más amplio, integrando el arte clásico con uno de los destinos más visitados de Colombia.