Entiendo la asertividad como saber comunicar nuestras necesidades, opiniones y sentimientos de manera clara, directa y respetuosa, sin ser pasivo o agresivo. Es decir, hacerlo de manera adecuada, defendiendo tus derechos y expresando tus puntos de vista sin miedo ni vergüenza.
He estado trabajando en concientizar a los padres de familia sobre su papel como maestros emocionales de sus hijos. Son maestros emocionales incluso cuando no están adoptando una actitud de enseñanza explícita. Enseñan a sus hijos en la cotidianidad cuando, como adultos, gestionan sus propias emociones.
Es evidente que las palabras del papa han causado rechazo en el gobierno de Ucrania, quienes sostienen: “El más fuerte es el que, en la batalla entre el bien y el mal, se sitúa del lado del bien en lugar de intentar ponerlos en el mismo plano y llamarlo 'negociaciones”.
Es necesario luchar por crear un contexto cotidiano en el que no haya cabida para ningún tipo de discriminación por razón de género. Esto implica reconocer que hay que desaprender formas de relacionarnos que implican subordinación.
La sociedad tiene que tomar con seriedad el acoso escolar, hay que ser más conscientes de la necesidad de custodiar la dignidad de las personas y hacer valer sus derechos.
Para evitar caer en la ansiedad digital por el consumo de las pantallas digitales hay que hacer las actividades que eran comunes y fundamentales antes de que la tecnología invadiera con su confort y rapidez.
Desde el respeto por su cosmovisión, sus características culturales y sociales, se trataba de hacerles saber que se requiere partir de la propia verdad para proyectarse en la vida, que no están solos y que a su lado siempre hay personas que pueden ayudarlos, que siempre tienen más cosas buenas que malas en su vida.
La emoción pasajera del desánimo puede superarse con un diálogo interno y desafiando los pensamientos catastróficos y manteniendo el enfoque en los aspectos positivos.
La objetividad en la autocrítica es importante para no terminar en medio de los fanáticos que destruyen y creen que todo está mal, o con los fanáticos áulicos que se niegan a descubrir los errores.
Para el bienestar, lo primero es dar un buen ejemplo en el manejo de las dificultades y problemas que enfrentamos, demostrando que es posible superar adversidades de manera equilibrada.
Para poder alcanzar la felicidad en el trabajo y en la vida hay que tener en cuenta si se está realizando un buen trabajo y si se tiene la capacidad de ser útiles para las demás personas.