A un lado de la carretera, justo en el andén que lleva a la Terminal Metropolitana de Transportes de Barranquilla, permanecen al menos 200 venezolanos instalados en cambuches improvisados refugiándose de las inclemencias que han tenido que padecer con la crisis del vecino país.
Mientras circulan los buses y los transeúntes les entregan monedas a los niños que extienden sus manos, los padres encienden con palos fogones comunitarios para preparar una olla de arroz o un caldo con huesos de pollo que se convierte en quizás su único alimento del día.
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Ellos se han convertido en el reflejo viviente del drama de quienes buscan oportunidades en Barranquilla, pero justo este martes han conocido que la alcaldía de Soledad, a través de su secretaria de Gobierno, Josefa Cassiani, anunció que apoyarán operativos de desalojo de Migración Colombia para recuperar el espacio público.
Carlos Vélez, un ciudadano venezolano que se encuentra asentado en la terminal terrestre, dijo que “la situación es demasiado grave” por lo que le pidió auxilio al alcalde y que los tengan en cuenta para trabajar.
“Van a lanzar a la muerte a un poco de gente, ya es desesperante la situación”, manifestó Carlos a los micrófonos de BLU Radio.
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En medio de la zozobra que enfrentan, decenas de niños presentan severos brotes en su piel por las inexistentes condiciones de higiene en las que viven.
También duermen en colchones sobre la tierra, no tienen un techo, solo pedazos de plástico que no los protege de la lluvia ni del sol y para usar un baño deben casi que rogar a negocios cercanos para hacer sus necesidades.
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Mientras se define cuál será su suerte, si la deportación o el traslado a albergues, han ido recogiendo sus pertenencias.
Jesús Audivet, gerente de la terminal terrestre desde donde en diciembre de 2017 sacaron a 500 venezolanos, la situación les ha impactado de tal manera que los despachos que a diario se reportaban en 700 ahora registran al menos 50 menos, todo por cuenta de esta población asentada y sin un futuro definido, así lo dicen aún sin resignación al conocer que Nicolás Maduro fue reelegido nuevamente como su mandatario.
“¿Para donde nos vamos a ir?, no podemos hacer más nada con esa situación crítica y en Venezuela cada vez es peor”, afirmó una mujer en medio de lágrimas que se enteró a través de BLU Radio que iba ser desalojada junto a sus dos hijos.