La imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos a parte de las exportaciones colombianas responde a las tensiones entre el Gobierno de Gustavo Petro y Washington, según afirmó la presidenta de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture. No obstante, aseguró que existe optimismo frente a la relación bilateral una vez se posesione el nuevo gobierno el próximo 7 de agosto.
Lacouture explicó que el impacto de la medida no es igual para todos los productos. Señaló que, según el análisis que adelanta AmCham, más del 73 % de las exportaciones colombianas mantienen un arancel de 0 %, entre ellas café, banano, aguacate, piña, mango y productos derivados del cacao. En cambio, sectores como flores frescas, confecciones, textiles y algunos productos de confitería quedaron gravados con un arancel del 12,5 %.
La dirigente gremial aseguró que el principal reto no son únicamente los aranceles, sino los mayores costos que enfrentan los exportadores por factores como el transporte, la energía y los costos laborales. Por ello, sostuvo que el próximo gobierno deberá trabajar en mejorar la competitividad y avanzar en una negociación con Estados Unidos.
Este contexto en el que estamos de los aranceles es por las discusiones y las tensiones que ha tenido el presidente Gustavo Petro con Estados Unidos
Lacouture añadió que el levantamiento de los aranceles no será inmediato, pues dependerá de negociaciones y del cumplimiento de los requerimientos planteados por Estados Unidos, entre ellos fortalecer los mecanismos de trazabilidad sobre productos provenientes de terceros países. Sin embargo, afirmó que espera "vientos a favor" con el cambio de Gobierno.
Analdex advierte impacto en las exportaciones
Por su parte, el presidente de Analdex, Javier Díaz, indicó que el nuevo arancel afectará aproximadamente el 30 % de las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos, especialmente flores y tilapia, mientras productos como café, banano, aguacate, petróleo y oro continúan exentos.
Díaz sostuvo que Colombia pudo haber evitado parte de la medida con un decreto que prohibiera expresamente el ingreso de productos provenientes de países con trabajo forzado y aseguró que el próximo gobierno tendría margen para negociar una reducción de los aranceles, aunque Estados Unidos planteará exigencias comerciales durante ese proceso.