La disputa por la marca Frisby sumó este miércoles un nuevo capítulo en Europa, luego de que la Oficina Española de Patentes y Marcas decidiera cancelar tres registros que la empresa colombiana mantenía en España desde 2001 por falta de uso comercial. La decisión ha sido interpretada como un golpe para la compañía original; sin embargo, desde Frisby España aseguran que no se trata de una derrota judicial, sino de “justicia”.
En entrevista radial, Charles Dupont, representante y portavoz de la operación en territorio europeo, fue enfático en su postura: “Nunca han querido operar en Europa, nunca lo han hecho y nunca lo van a hacer”. Con esta afirmación, el vocero buscó restarle peso al fallo que deja sin efecto las marcas Frisby, Frisby Pollo Frito y otras categorías asociadas.
El proceso, no obstante, no está completamente cerrado. Aún hay instancias en curso ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, donde podría definirse el futuro del uso de la marca a nivel comunitario. A pesar de ello, Dupont aseguró que su plan de expansión sigue sin cambios: la apertura está prevista para el 1 de julio, inicialmente con cocinas ocultas en Madrid, seguidas de Barcelona y otras ciudades como Sevilla, Málaga y Valencia.
Uno de los puntos más controversiales de la entrevista fue la afirmación del vocero frente al reconocimiento de la marca colombiana en el continente europeo. “En Europa nadie los conoce”, dijo, argumentando que la población colombiana representa una fracción mínima dentro de los más de 500 millones de habitantes del bloque. Según su visión, esto elimina cualquier ventaja reputacional que pudiera estarse aprovechando.
Las declaraciones han generado incomodidad, especialmente al considerar que la comunidad colombiana en España supera ampliamente el medio millón de personas. Sin embargo, Dupont insiste en que la operación europea no compite directamente con la marca original porque, en sus palabras, “no existe aquí”.
Sobre las similitudes, el portavoz reconoció que el modelo de negocio está inspirado en la gastronomía colombiana. Productos como arepas, pollo con miel y ensalada de repollo harán parte del menú. Aun así, defendió que se trata de una propuesta distinta, con identidad propia, incluyendo cambios en la imagen corporativa: eliminación del color amarillo, un nuevo logotipo y la ausencia de la tradicional mascota.
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El argumento central de Frisby España se basa en la legalidad y en el derecho a inspirarse en modelos exitosos. “Inspirarse no es competencia desleal”, sostuvo Dupont, quien incluso sugirió que Colombia debería sentirse orgullosa de que su concepto sea replicado en Europa.
Mientras tanto, el caso sigue generando debate tanto en el ámbito jurídico como en la opinión pública, donde se cruzan temas de propiedad intelectual, identidad de marca y orgullo nacional. El desenlace definitivo podría tardar, pero lo cierto es que la batalla por el nombre Frisby ya trascendió fronteras.