La disputa por el uso de la marca Frisby suma un nuevo capítulo tras la entrevista concedida por Charles Dupont, representante legal de Frisby en España, durate el programa Mañanas Blu 10:30 A.M. con Camila Zuluaga. En su intervención defensor legal reiteró la intención de avanzar con la apertura de restaurantes en Europa, pese al rechazo de la compañía original en Colombia.
El conflicto surgió luego de que empresarios en España registraran la marca y replicaran elementos distintivos de Frisby Colombia como nombre, concepto e identidad visual, sin autorización de sus creadores. Esto derivó en un litigio que, aunque tuvo medidas cautelares a favor de la firma colombiana, recientemente dio un giro tras ser revocadas por un tribunal en Alicante.
Durante la conversación, Dupont, fue enfático en que esta decisión “no es una sentencia definitiva” y recalcó que “son solo medidas cautelares”. Sin embargo, interpretó el fallo como una señal favorable: “es muy probable que la empresa colombiana pierda sus marcas por falta de uso” en territorio europeo. En esa línea, sostuvo una de sus afirmaciones más polémicas: “no hay derechos marcarios” si no existe explotación comercial en la región.
Frente a las críticas por una posible copia, el abogado defendió la legalidad de su estrategia. “Hemos visto un concepto exitoso y lo hemos duplicado”, explicó, insistiendo en que “no es una suplantación” ni buscan “aprovechar una reputación ajena”. Aseguró además que, realizaron ajustes al modelo original, como cambios en el logotipo y la eliminación de algunos elementos gráficos.
Las preguntas de los entrevistadores apuntaron a la ética del proceso y al origen del proyecto. ¿Por qué replicar una marca poco conocida en España?, le preguntaron, a lo que Dupont respondió: “no es notoria dentro del público español” y citó estudios propios para respaldar esa afirmación. Aun así, defendió la elección del nombre bajo el argumento de “libre competencia”.
En cuanto al futuro del litigio, el representante legal fue enfático: “no hay ninguna opción de negociación” y “vamos a ir hasta el final”. Incluso adelantó posibles acciones judiciales contra la empresa colombiana, señalando que “van a tener que pagar” por los perjuicios derivados del retraso en la apertura de los establecimientos.
El caso, lejos de resolverse, parece escalar. Mientras la empresa colombiana insiste en que el proceso sigue abierto, Frisby España avanza en la búsqueda de inversionistas y en sus planes de expansión en ciudades como Barcelona o Sevilla.
En adelante, el desenlace dependerá de decisiones de fondo en instancias europeas, donde se evaluará si prevalece el registro formal de la marca o el peso de su trayectoria. Lo cierto es que esta disputa no solo enfrenta a dos compañías, sino que abre un debate más amplio sobre los límites entre legalidad y ética en el uso de marcas globales.