Las finanzas abiertas ya funcionan en varios países y en Colombia quieren poner en marcha este modelo con nuevas reglas. La idea es sencilla, que las personas puedan decidir con quién compartir la información de sus cuentas bancarias para acceder a mejores servicios, comparar opciones o manejar su dinero de manera más fácil.
Con el Decreto 0368 de 2026, el Gobierno estableció las normas para que bancos, fintech y otras entidades financieras puedan compartir datos de forma segura. Esto podría ayudar a que los usuarios tengan más opciones de crédito, pagos más ágiles y servicios personalizados.
Pero abrir los datos no garantiza que todo funcione bien, pues expertos explican que el mayor reto será lograr que todas las plataformas y entidades puedan conectarse entre sí sin problemas. Si eso no ocurre, las personas podrían seguir enfrentando trámites lentos, costos extra y dificultades para mover su dinero entre diferentes aplicaciones o bancos.
Los errores que Colombia no debe cometer
La experiencia de otros países sobre este sistema de finanzas abiertas deja mucho de qué hablar. Anna Sheard, directora Creativa de Fundación Interledger, le indicó a Blu Radio, que un ejemplo de ello es Brasil.
Según la directora en este país el sistema mostró que las finanzas digitales pueden crecer rápidamente cuando existe una buena infraestructura tecnológica. Sin embargo, también evidenció problemas cuando las plataformas no logran comunicarse correctamente entre sí.
“En esos casos, cada entidad termina funcionando como una “isla”, dificultando las transacciones y la experiencia de los usuarios”, explica Sheard.
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El riesgo, entonces, no está en compartir la información financiera, sino en hacerlo de manera desordenada. “Problemas de seguridad digital, fallas técnicas o sistemas que no estén realmente conectados pueden terminar complicando más las cosas en lugar de facilitarle la vida a las personas”.
Otro desafío que indica Interledger es evitar que solo las grandes entidades financieras tengan la capacidad tecnológica para aprovechar el sistema. “Si las cooperativas o bancos pequeños quedan rezagados, especialmente en regiones apartadas, podría aumentar la desigualdad en el acceso a servicios financieros”.
Ventajas para usuarios
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Para los ciudadanos, las ventajas podrían ser importantes, comparar productos más fácilmente, acceder a créditos de forma más simple y hacer pagos sin tantas barreras. Pero esos beneficios dependerán de que el dinero pueda moverse entre plataformas con la misma facilidad con la que se comparten los datos.
Por eso, Anna Sheard manifestó que en Colombia debe enfocarse desde el inicio en construir un sistema conectado, seguro y fácil de usar. “El país tiene la oportunidad de aprender de los errores y aciertos de otras naciones para evitar que las finanzas abiertas se queden solo en teoría y realmente mejoren la experiencia de millones de personas”.