El aumento de 46 pesos por galón en el precio de la gasolina corriente, anunciado por el Gobierno nacional el 30 de septiembre y revertido unas horas después por solicitud del presidente de la República, apenas alcanzó a reflejarse en los surtidores del país.
Así lo explicó David Jiménez Mejía, vocero gremial nacional de Somos Uno, la unión de los principales gremios de estaciones de servicio de combustible, en entrevista con Mañanas Blu. Según el dirigente, las gasolineras se limitan a aplicar la estructura de precios definida por el Gobierno y el regulador.
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"Nosotros como estaciones de servicio pues no fijamos ese precio final ni nos quedamos con el aumento. Nosotros aplicamos la estructura que define el gobierno y el regulador", afirmó Jiménez.
Precio de la gasolina en octubre: cuánto vale el galón en Bogotá y Medellín
Según se informó durante el programa, ya fue expedida la circular que revierte el ajuste a partir del 2 de octubre. Con ella, el precio de referencia del galón de gasolina corriente queda así:
- Bogotá: 16.331 pesos por galón
- Medellín: 16.251 pesos por galón
Son los mismos valores de septiembre.
¿Por qué la mayoría de gasolineras no alcanzó a subir el precio?
El vocero explicó que los cambios en el precio de la gasolina llegan a los surtidores según la rotación de inventarios de cada estación, es decir, en el momento en que esta compra combustible en la planta de abastecimiento.
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Por eso, añadió, "la gran mayoría de estaciones de servicio no reflejaron realmente ese cambio", debido al corto tiempo que estuvo vigente la medida.
El etanol, origen del aumento de 46 pesos
Jiménez precisó que el incremento solo afectaba a la gasolina corriente y no al diésel. Respondía a una actualización del precio que se reconoce a los productores de etanol, un biocombustible que se mezcla en un 10 % con la gasolina que se consume en el país.: "El presidente pidió revertirlo y el ministerio, la ministra de Minas y Energía, pues ya lo oficializó. Y en este mes de octubre pues va a regir el mismo precio de septiembre", señaló.
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¿Quién terminará pagando el reversazo de la gasolina?
En el programa se planteó que, tras el reversazo, el Gobierno tendría que asumir el mayor costo del etanol. Los periodistas de Mañanas Blu señalaron además que, con el ajuste, se habrían dejado de destinar cerca de 15.800 millones de pesos en un solo mes a subsidios a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
También recordaron que, según cálculos del exministro Mauricio Cárdenas, el subsidio a los combustibles podría costar al año unos 10 billones de pesos. Estas cifras abren interrogantes sobre el plan de ajuste fiscal que el Ministerio de Hacienda presentaría en las próximas semanas.
Gremio pide reglas previsibles para el precio de los combustibles
El vocero de Somos Uno coincidió con el llamado del presidente a buscar soluciones permanentes. Recordó que el precio de los combustibles en Colombia depende de cuatro factores: el valor internacional del petróleo, la tasa de cambio, los impuestos y los biocombustibles.
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"Colombia necesita reglas previsibles, Ricardo, y anunciadas con tiempo, sobre todo para el ciudadano y también para nosotros que prestamos este servicio de la distribución de combustibles", sostuvo. Jiménez agregó que la política de precios vigente desde 2009, que busca reconocer el precio internacional del petróleo, debería ir acompañada de una política pública para la distribución.
"Detrás de cada galón que nosotros despachamos hay una estación de servicio. Muchas de ellas son, reitero, empresas familiares", dijo. Según el gremio, más de 4.300 empresarios conforman una red de 6.400 estaciones de servicio en el país. Sobre este tema existe una mesa de trabajo abierta con el Ministerio de Minas y Energía.
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Gasolina, narcotráfico e ilegalidad en la distribución
Consultado sobre el uso de gasolina como insumo para la producción de cocaína, Jiménez dijo que el gremio se reunió el mes pasado con la ministra de Minas y Energía y con el equipo de la Dirección de Hidrocarburos. En ese encuentro, expresó la disposición del sector para "enfrentar este tema de la ilegalidad en la distribución de combustibles".
El dirigente describió a las estaciones de servicio como un sector formal que genera cerca de 68.000 empleos directos. Según sus datos, la red atiende una demanda de alrededor de 21 millones de vehículos registrados en el RUNT:
- 13,6 millones de motos
- 7,5 millones de automóviles
- Cerca de un millón de vehículos diésel
Estos últimos, dedicados principalmente al transporte de carga y de pasajeros, representan cerca del 50 % del consumo total. Jiménez indicó que el consumo nacional se distribuye en un 54 % de gasolina y un 46 % de diésel.
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Precio del diésel: la mayor brecha frente al precio internacional
Sobre la diferencia entre los precios internos y los internacionales, el vocero señaló que la mayor brecha está en el diésel, con "más de 3.500 pesos de diferencia por galón". Advirtió que ese valor cambia a diario según el precio del petróleo y la tasa de cambio. En la gasolina corriente, en cambio, aseguró que el precio local está "muy cerca" del internacional.
Impuestos: entre el 20 % y el 25 % del precio del galón
Jiménez subrayó que en el análisis debe incluirse la carga tributaria, que según él representa entre el 20 % y el 25 % del precio por galón. Esa carga incluye:
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- La sobretasa a los combustibles, que financia a departamentos y municipios.
- El impuesto al carbono.
- El impuesto nacional al consumo.
"El ciudadano de a pie paga esos pesos adicionales de más, no porque el precio esté costoso, sino porque está cubriendo, digamos, una carga tributaria", afirmó.
¿Cobrar más gasolina a los vehículos de altos ingresos?
Sobre la propuesta del Gobierno anterior de diferenciar el precio del galón según el tipo de vehículo, Jiménez recordó que el gremio la consideró de difícil aplicación, porque a las estaciones de servicio les cuesta diferenciar al consumidor final. Como alternativa, el gremio propuso usar herramientas como el SOAT o el RUNT para identificar esos vehículos y cobrarles un mayor valor por otra vía.
El vocero concluyó que la discusión de fondo sobre si el precio de los combustibles debe seguir al del petróleo internacional, y sobre su impacto en la inflación, "debe darse en el recinto de la democracia, del Congreso de la República". En su opinión, esa decisión debe sopesar tanto el costo de vida de los colombianos como el efecto fiscal de los subsidios.