"Este año iba a cambiar la avioneta. No era muy nueva": habla amigo de Yeison Jiménez
Para Yeison Jiménez, la aeronave no era solo un medio de transporte, sino una herramienta indispensable para cumplir con una de las agendas más exigentes del género popular en el país.
El pasado sábado 10 de enero de 2026, el artista de música popular, Yeison Jiménez, perdió la vida a causa de un accidente aéreo junto a su equipo de trabajo en el municipio de Piapa, en el departamento de Boyacá.
En entrevista con Mañanas Blu con Néstor Morales, Mauricio Salazar, representante de la firma de eventos Sírvalo y colaborador cercano del artista durante más de una década, compartió detalles impactantes sobre la relación de Jiménez con su aeronave, el estado técnico de la misma y los sueños que quedaron truncos tras el siniestro.
Salazar, quien trabajó con Jiménez durante 12 años —prácticamente toda su carrera artística—, describió el impacto emocional que ha dejado la noticia en su entorno más cercano, incluyendo a la hermana del cantante, Lina Jiménez, quien es socia de la firma Sírvalo. "No hemos podido despertar de esta pesadilla porque compartimos con él, nos tomamos unos tragos. Estamos totalmente impactados", expresó Salazar.
Cantante Yeison Jiménez.
Foto: Instagram @yeison_jimenez
Para Yeison Jiménez, la aeronave no era solo un medio de transporte, sino una herramienta indispensable para cumplir con una de las agendas más exigentes del género popular en el país. Según Salazar, el artista sentía un afecto especial por el aparato, al que solía referirse en términos muy personales. "Él decía que había comprado la avioneta, era su juguete, era feliz con este aparato", relató el empresario.
Salazar explicó que la logística de los conciertos hacía casi imposible depender exclusivamente de vuelos comerciales. "Le permitía tener cierta ventaja sobre otros artistas para cumplir con esta agenda en partes diferentes del país", señaló, poniendo como ejemplo que un trayecto de siete horas por tierra desde Málaga a Bogotá se reducía drásticamente.
Uno de los puntos centrales de la conversación giró en torno al estado y la procedencia de la aeronave, una Piper Navajo que, según Salazar, databa de principios de la década de los 80. "Yo no conozco mucho, pero era más o menos del 82 u 84", precisó, reconociendo que no se trataba de una máquina nueva.
A pesar de su antigüedad, Salazar enfatizó que el artista no escatimaba en gastos relacionados con la seguridad y el cuidado técnico. Durante el pasado mes de diciembre, la avioneta no estuvo operativa debido a trabajos especializados de manteniento.
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"La avioneta estuvo en mantenimiento todo diciembre. En el trabajo que tuvo en diciembre se movilizó por chárter comercial", aclaró Salazar, desmintiendo que el aparato hubiera estado volando durante la temporada alta de fin de año.
Sobre las razones de esta pausa técnica, el empresario fue enfático en que se trataba de una medida de precaución: "Era un mantenimiento preventivo que era necesario hacerlo, o sea, no le negaba nada a los mantenimientos".
Asimismo, confirmó que el piloto al mando en el momento del accidente era el mismo que realizaba los vuelos habituales, habiendo asumido el cargo hace aproximadamente seis meses.
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Salazar recordó un incidente previo en el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín, un evento que el propio Jiménez había compartido con su público durante un espectáculo. "Él lo contó en un show, cuando la avioneta presentó una falla", mencionó Salazar, validando que se trataba de la misma aeronave involucrada en el siniestro actual.
A pesar de este antecedente y de las recurrentes pesadillas o premoniciones que el artista mencionaba sobre accidentes aéreos, su confianza en la aeronave y su conexión espiritual parecían mantenerlo confiado. Salazar lo describió como un hombre "sumamente bendecido" y con una "muy buena conexión con Dios".