Carmen Angélica Becerra, madre de Leila Monserrat, la menor de 15 años asesinada en Sonora el 25 de septiembre de 2025, aseguró en entrevita con Pepep y Chema Podcast que el crimen fue premeditado y ejecutado mediante engaños.
Según su testimonio, una de las implicadas contactó previamente a la víctima para llevarla al lugar donde ocurrió el ataque. “La de 13 años le manda mensajes a mi hija diciendo que le iba a presentar a alguien y esa fue la estrategia que ella usó para sacar a mi hija”, afirmó.
De acuerdo con la madre, el caso estaría relacionado con un conflicto personal entre la víctima y una de las agresoras. “Mi hija y ella habían salido mal por un muchacho... de hecho ya tenían cuatro meses que no se hablaban, pero mi hija confiaba en ella”, señaló, al indicar que no existían señales recientes de amenaza pese al distanciamiento.
Becerra también reveló que el ataque fue registrado en video por las propias responsables. En la grabación, según su relato, se evidencian actos de extrema violencia. “La de 13 años le dice a mi hija: ‘Se te apareció el diablo, pendeja’... en ningún momento soltaron la cuerda, al contrario, en el sillón todavía ponía los pies para jalarle más recio”, denunció.
El cuerpo de la menor fue hallado días después en la vivienda de una de las implicadas, enterrado en un gallinero. La madre sostuvo que el lugar ya había sido preparado previamente. “Se ensañaron muy feo... donde ella declaró, dijo dónde estaba mi hija, donde la habían enterrado... ya tenían el hoyo ahí, hicieron el hoyo y esa misma noche le quitaron la vida”, explicó, agregando que los restos fueron cubiertos con cal.
Frente al proceso judicial, Becerra cuestionó las decisiones adoptadas por las autoridades, al considerar que las sanciones han sido insuficientes. “Todo el juicio fue siempre sus derechos de ellas, nunca más los derechos de mi hija... mi hija nunca tuvo derecho todavía que le arrebataron la vida”, afirmó, en referencia a las medidas impuestas a las menores implicadas.
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La madre también denunció presunta complicidad de familiares de las agresoras y falta de sanciones. “La señora mintió a la autoridad y no recibió un castigo... se ha parado, ha bajado el vidrio y se ha burlado”, indicó, al señalar que incluso ha tenido que cambiar de residencia.
Finalmente, reiteró el impacto que deja el crimen y su inconformidad con las medidas de reparación. “¿Cómo aprender yo a vivir sin estar mi hija? Es algo bien fuerte... prácticamente me destruyeron la vida y me la cambiaron”, concluyó.