El pasado 13 de febrero la muerte del menor Kevin Acosta, quien padecía de hemofilia generó gran indignación. Una investigación de la Procuraduría General de la Nación estableció que la muerte del niño ocurrió por la negligencia de la Nueva EPS por no suministrarle el medicamento para la hemofilia.
De acuerdo con el informe del Ministerio Público, la responsabilidad recae estrictamente sobre la Nueva EPS, que no aseguró la entrega del fármaco Emicizumab, indispensable para el control de la enfermedad, lo que dejó al niño en una situación clínica crítica durante varias semanas.
La investigación estableció además que el menor estuvo cerca de dos meses sin recibir el tratamiento, luego de que la IPS Medicarte suspendiera la entrega del medicamento a sus pacientes por falta de pago por parte de la EPS.
Posteriormente, la IPS Integral debía asumir la atención de los usuarios, pero tampoco pudo hacerlo porque no recibía los recursos correspondientes, lo que dejó a varios pacientes sin cobertura efectiva.
La alerta de la Procuraduría
“La Procuraduría también conoció que otros 2000 pacientes adscritos, primero a Medicarte y después a Integral, podrían estar en alto riesgo, pues no tienen atención médica asegurada”, señaló el Ministerio Público.
En ese sentido, el Ministerio Público abrirá una investigación disciplinaria contra el interventor de la Nueva EPS, Óscar Galvis. Y además, compulsó copias a la Fiscalía para que se investigue a las personas que hayan tenido alguna responsabilidad en el fallecimiento del niño.