La expansión de la frontera agrícola, la minería ilegal, la ganadería y la construcción de vías irregulares están entre las principales amenazas de la selva. Ambientalistas advierten que se necesitan acciones urgentes de los gobiernos.
La Amazonía colombiana enfrenta una de sus etapas más críticas por cuenta de la deforestación. En los últimos diez años, el país ha perdido cerca de 800.000 hectáreas de bosque en esta región, una cifra que evidencia la aceleración de un fenómeno que compromete la biodiversidad, los recursos hídricos y el equilibrio ambiental.
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La alerta fue lanzada por Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, durante una entrevista en El Radar. Según explicó, detrás de esta problemática confluyen diferentes actividades económicas, tanto legales como ilegales, que impulsan la ampliación de la frontera agrícola y la apropiación de tierras públicas.
“Lo que hemos perdido en los últimos 10 años equivale casi que a lo que habíamos perdido en los últimos 30”, advirtió Botero, al dimensionar la velocidad con la que se está destruyendo la cobertura forestal.
Ganadería, minería y vías irregulares: las amenazas para la Amazonía
El experto señaló que uno de los factores que más preocupa es el crecimiento de la actividad ganadera. De acuerdo con sus estimaciones, durante la última década ingresaron aproximadamente tres millones de animales nuevos a esta región, más de la mitad de ellos ubicados en zonas deforestadas.
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A esto se suma la construcción de más de 8.000 kilómetros lineales de trochas irregulares, que facilitan la ocupación de nuevos territorios y la expansión de actividades económicas.
La minería ilegal de oro también representa una amenaza. Botero explicó que esta actividad tiene presencia permanente o periódica en los ríos de los 4.200 kilómetros de frontera amazónica. Además, advirtió sobre el interés creciente por minerales críticos y tierras raras.
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Por su parte, el ambientalista y escritor Andrés Hurtado García expresó su preocupación por el futuro de este ecosistema y aseguró que la responsabilidad de frenar su destrucción recae principalmente en las autoridades.
“La selva amazónica tiene futuro. El que no tiene futuro es que no somos nosotros”, afirmó durante la conversación con El Radar.
Expertos piden acciones urgentes para frenar la deforestación
Para Botero, enfrentar esta crisis requiere acuerdos internacionales que permitan rastrear el origen de los minerales comercializados, además de controles sobre los títulos mineros, los permisos de exportación y las actividades ilegales en las zonas fronterizas.
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Hurtado, en cambio, insistió en que los esfuerzos individuales son insuficientes si no existe voluntad política y presupuesto para proteger los territorios. “Los únicos que pueden salvar al mundo son los gobiernos”, sostuvo.
El ambientalista también alertó sobre el avance de carreteras y la llegada de colonos a zonas de especial importancia ecológica, como la Serranía de Chiribiquete.
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Ambos expertos coincidieron en la necesidad de darle mayor visibilidad a una problemática que, más allá de las cifras, amenaza uno de los principales reservorios de agua y biodiversidad del planeta.