Después de casi una década de anuncios y retrasos, Tesla presentó su nuevo Roadster, un deportivo eléctrico que promete acelerar de 0 a 100 km/h en menos de un segundo y que incorpora tecnologías poco habituales en la industria automotriz: propulsores de gas frío para elevarse del suelo y un sistema de ventilación que genera una fuerza de succión capaz de mantenerlo adherido a una superficie incluso cuando está detenido.
Por ahora, el Roadster es un prototipo. Aunque Tesla mostró sus capacidades durante la presentación, todavía falta conocer qué tecnologías llegarán a la versión comercial y si el vehículo podrá homologarse para circular por vías públicas en su configuración más extrema.
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Un deportivo que tardó casi una década en llegar
La segunda generación del Tesla Roadster fue anunciada hace casi 10 años. Desde entonces, el proyecto acumuló aplazamientos, pese a que Musk prometió un vehículo que marcaría un salto en prestaciones y tecnología. El modelo presentado ahora también cambia la propuesta de diseño que Tesla había mostrado anteriormente.
La carrocería tiene líneas minimalistas, puertas de apertura tipo tijera, un gran alerón trasero con aerodinámica activa y un frontal que recuerda al Lamborghini Murciélago. Aunque conserva el nombre Roadster, el vehículo presentado no es descapotable. También llaman la atención los propulsores repartidos por la carrocería y cuatro grandes salidas traseras que parecen escapes, a pesar de que se trata de un automóvil eléctrico.
Esos componentes forman parte de un sistema de propulsión auxiliar basado en gas frío, accionado mediante actuadores eléctricos. La tecnología está relacionada con el trabajo conjunto con SpaceX y permite que el vehículo genere impulso adicional más allá del que proporcionan sus motores eléctricos y las ruedas.
Los propulsores que permiten al Roadster elevarse
La función más llamativa del nuevo Roadster es su capacidad anunciada para elevarse del suelo y superar obstáculos. Tesla mostró esta posibilidad durante la presentación mediante propulsores que expulsan chorros de gas frío para generar impulso, un principio que recuerda al de los sistemas de propulsión individual conocidos como jetpacks.
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Esta tecnología distingue al Roadster de los deportivos eléctricos convencionales, cuyo rendimiento depende principalmente de los motores, la transmisión, los neumáticos y la aerodinámica. Sin embargo, que el vehículo pueda elevarse en una demostración no significa que esté autorizado para utilizar esa función en una carretera. Su aplicación abre preguntas sobre seguridad, control y homologación, aspectos que deberán resolverse antes de una eventual comercialización.
El sistema que le permite circular boca abajo
La otra tecnología singular del Roadster es un sistema de ventilación multimodo sellado contra el suelo. Según Tesla, los ventiladores eléctricos extraen el aire que queda debajo de la carrocería y generan una fuerza de succión capaz de mantener el automóvil adherido a una superficie incluso cuando está detenido. La marca asegura que este mecanismo permite que el vehículo permanezca boca abajo.
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Más allá de esa demostración, el objetivo del sistema es aumentar la carga aerodinámica y mejorar la adherencia durante la conducción. Los ventiladores trabajan junto con los alerones activos para generar fuerza hacia el suelo, incluso a baja velocidad, y favorecer la tracción durante la aceleración y el paso por curva.
Tesla anuncia una aceleración lateral de hasta 2G en curvas, una cifra que, al igual que las demás prestaciones extremas del vehículo, deberá contrastarse con pruebas independientes cuando exista una versión definitiva de producción.
Real life, baby pic.twitter.com/3QEqn18wig
— Tesla (@Tesla) October 16, 2026
Menos de un segundo para llegar a 100 km/h
Tesla anuncia que el Roadster podrá acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 0,81 segundos. Durante la presentación, Elon Musk también aseguró que el deportivo buscará superar los récords de circuito existentes.
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Para cualquiera, las exóticas cifras lo sitúan en un nivel de rendimiento excepcional sobre el papel, aunque todavía es necesario conocer las condiciones exactas de las pruebas y cuánto intervienen los propulsores auxiliares en los resultados.
El desarrollo conjunto con SpaceX también se refleja en los materiales mencionados para el automóvil, entre ellos magnesio, titanio y fibra de carbono, que combinan resistencia con un peso relativamente bajo. La aerodinámica activa y el sistema de propulsión auxiliar forman parte de la apuesta tecnológica con la que Tesla busca diferenciar el Roadster de otros deportivos eléctricos.
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Tesla ha anunciado distintas configuraciones para el nuevo Roadster. Entre ellas están la edición limitada Thrust, con capacidad para dos ocupantes, y la versión Rocket, de un solo asiento y disponible únicamente por invitación. La compañía advierte que la Rocket no está aprobada para circular por vías públicas.