La reciente comparecencia de Nicolás Maduro y Cilia Flores ante un tribunal federal en los Estados Unidos ha marcado un hito en el panorama político y judicial internacional. En una sesión que duró aproximadamente media hora, los acusados enfrentaron los cargos presentados por la justicia estadounidense en un ambiente de extrema seguridad y protocolo. El abogado venezolano Nizar El Fakih, quien estuvo presente en la sala como oyente, relató los pormenores de lo vivido a escasos metros del banquillo de los acusados.
Un inicio desafiante y el cambio de actitud ante el juez
Al ingresar a la sala, Nicolás Maduro mantuvo una actitud que buscaba proyectar confianza. Según El Fakih, Maduro llegó saludando con un reiterativo "Happy New Year" dirigido a los presentes y al jurado, incluso estrechando la mano de sus custodios y abogados. Sin embargo, este semblante cambió drásticamente cuando el juez federal, un veterano de 92 años, tomó el control de la audiencia.
Cuando Maduro intentó realizar una declaración política, calificándose como "presidente constitucional" y "prisionero de guerra" acogido a la Convención de Viena, el magistrado lo interrumpió tajantemente. El juez ordenó que se limitara a responder si era la persona identificada en el proceso, lo que provocó un notable aumento de nerviosismo en Maduro, quien comenzó a tomar notas constantes y a consultar a sus abogados al oído.
Aislamiento en el banquillo y el silencio de Cilia Flores
A diferencia de Maduro, Cilia Flores mantuvo una actitud cabizbaja y evitó el contacto visual durante todo el proceso, concentrándose únicamente en sus notas. La dinámica de la sala impidió cualquier comunicación entre la pareja, ya que estaban separados por sus tres abogados privados en una mesa de cinco asientos. El protocolo del tribunal fue estricto: no se permitieron gestos ni interacciones directas, y cada acusado debió responder individualmente a la lectura de sus derechos realizada por el juez.
Incidentes con el público y reclamos de inocencia
El momento de mayor tensión ocurrió cuando Maduro se declaró "no culpable", afirmando ser un "hombre decente" e "inocente". Esta declaración provocó la risa de un asistente, quien fue rápidamente reprendido por los oficiales de la corte. Al finalizar la sesión, mientras Maduro se retiraba, un ciudadano le gritó: "Pagarás por todo lo que has hecho", a lo que él respondió asegurando ser el presidente de Venezuela y un "hombre de Dios" antes de ser desalojado el increpante de la sala.
Estado de salud y solicitudes médicas
A pesar de los rumores sobre posibles lesiones, El Fakih observó que ambos se movían sin dificultades aparentes dentro de la corte. No obstante, la defensa solicitó formalmente exámenes médicos para Cilia Flores debido a una supuesta dolencia en la espalda y una posible fractura, además de presentar una pequeña venda sobre su ceja. El juez concedió la atención médica para ambos acusados antes de concluir la sesión. La próxima audiencia ha quedado programada para el 17 de marzo.
Escuche aquí la entrevista: