La justicia belga condenó hoy a 27 años de prisión a Paolo Falzone, el conductor que en marzo de 2022 arrolló con su coche a un grupo de personas que participaban en un carnaval en Strépy-Bracquegnies, causando siete muertos y dejando decenas de heridos en una tragedia que conmocionó a Bélgica.
El jurado de la corte de lo penal de Hainaut consideró a Falzone culpable de siete asesinatos y 79 tentativas de asesinato por haber lanzado su BMW contra la multitud durante el tradicional "ramassage des Gilles", uno de los momentos característicos del carnaval valón, en el que los participantes se reúnen de madrugada antes de desfilar.
Su acompañante, Antonino Falzone, fue condenado a dos años de prisión con suspensión de la pena durante tres años por no haber prestado auxilio a las víctimas, por lo que no ingresará en prisión salvo que cometa una nueva infracción durante ese periodo.
La tragedia se produjo a las 5.05 de la madrugada del 20 de marzo de 2022, cuando entre 150 y 200 personas se preparaban para participar en el cortejo festivo en Strépy-Bracquegnies, una localidad del municipio de La Louvière (sur), donde el carnaval forma parte de la identidad popular.
El vehículo de Falzone, que entonces tenía 32 años y que instantes antes se había grabado con el móvil circulando a gran velocidad, irrumpió en una calle donde se encontraban los vecinos que iban a participar en el cortejo y embistió al grupo por detrás.
El impacto transformó en segundos una reunión familiar y festiva, con tambores y disfraces, en una escena de pánico, cuerpos proyectados, heridos tendidos en el suelo y supervivientes en estado de shock, según el relato de los testigos durante el juicio, que describieron una escena de guerra.
La acusación subrayó la velocidad extrema del vehículo, que según la sentencia circulaba a 174 kilómetros por hora en una zona urbana limitada a 50 kilómetros por hora, y afirmaron que el coche, cuya potencia había sido aumentada, fue utilizado como un arma contra un grupo de personas indefensas.
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Tres segundos antes del impacto, Falzone tenía el acelerador pisado a fondo, según los peritos, en un juicio con amplio seguimiento mediático en Bélgica.
"Soy consciente de que conduje como un loco, como un irresponsable, que nunca quise causar muertos. También me cuesta mucho expresarme y pido perdón a las víctimas", dijo el conductor durante la vista.
Antes de pronunciar la pena, la presidenta del tribunal leyó los nombres de las víctimas del drama.
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El jurado estimó que la conducta de Falzone reveló un desprecio absoluto por la vida humana y justificaba una sanción particularmente disuasoria, incluso si el atropello hubiera causado una sola víctima mortal.