Por años se ha señalado que el día dura exactamente 24 horas; sin embargo, la ciencia ha demostrado que esa cifra puede cambiar. Estudios recientes señalan que la rotación de la Tierra se estaría ralentizando, un fenómeno que, si bien parece imperceptible, sí podría hacer la diferencia.
Detrás del cambio de rotación se encontrarían factores naturales y otros que se relacionan con el comportamiento del planeta. Según reveló la NASA, todo se debería a la interacción con la Luna, así como a los cambios de distribución de masa en la Tierra, los cuales influyen en la duración de los días, abriéndole la puerta a un escenario inesperado.
Días ahora durarán 25 horas: NASA explica por qué
Resulta que el principal responsable del fenómeno sería la Luna, que ejerce una fuerza gravitacional constante sobre la Tierra. Lo que sería denominado como un "freno" natural hace que la rotación del planeta se desacelere de manera progresiva desde hace millones de años.
A esto también se le suma el impacto que ha tenido el cambio climático. La redistribución del hielo y del agua, en especial cuando se desplaza masa desde los polos hacia zonas cercanas al ecuador, también altera ligeramente la velocidad en la que gira el planeta. Es decir, cuando cambia la forma en que la masa está distribuida, la Tierra responde ajustando su movimiento.
Por qué la Tierra gira cada vez más lento
Los científicos han calculado que el cambio ocurre a un ritmo muy lento. De hecho, actualmente la duración de un día aumenta entre 1,7 y 1,8 milisegundos por siglo. El cambio es tan pequeño que resulta imposible percibir sin tecnología especializada.
Este tipo de variaciones se estudian a escalas geológicas, lo que significa que los efectos reales solamente se verán en millones de años. No es un cambio abrupto, ni algo que vaya a modificar la rutina a corto plazo.
Cuándo podrían durar 25 horas los días en la Tierra
Las proyecciones indican que, si el ritmo actual se mantiene, la Tierra tardaría cerca de 200 millones de años en completar un ciclo de 25 horas. Es decir, faltan aproximadamente dos millones de siglos para que se sume una hora completa a la duración del día.
Publicidad
Los expertos insisten en que no hay motivo de alarma. Este proceso es natural, gradual y puede variar dependiendo de factores como la actividad geológica o los cambios en la atmósfera. En otras palabras, no se trata de una transformación inmediata, sino de una tendencia a muy largo plazo.