La profesora Regiane Nitsch, de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP), analizó los desafíos que afrontaría el próximo presidente brasileño, las tensiones con Estados Unidos y el desgaste político de Luiz Inácio Lula da Silva.
Brasil atraviesa un escenario de alta polarización política, con dos proyectos ideológicos que plantean visiones diferentes sobre el papel del Estado, la seguridad pública y las relaciones internacionales. Así lo explicó la politóloga Regiane Nitsch, profesora de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP), durante una entrevista en la que examinó el panorama electoral y los desafíos de gobernabilidad que tendrá el próximo mandatario.
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Según la académica, la contienda enfrenta al proyecto progresista del actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, con la alternativa conservadora encabezada por Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y representante del Partido Liberal.
“Hoy Brasil vive un escenario de enorme polarización política, una contienda voto a voto donde se enfrentan dos modelos de país opuestos”, señaló Nitsch al describir el ambiente electoral.
La politóloga explicó que la propuesta de Lula se concentra en el fortalecimiento del gasto social, la continuidad de programas como Bolsa Familia y la integración regional latinoamericana. En contraste, indicó que Flávio Bolsonaro ha centrado su discurso en una política de seguridad pública de mano dura, el combate al crimen organizado y la reactivación económica desde una perspectiva liberal.
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Independientemente de quién llegue a la Presidencia, la seguridad pública será uno de los principales asuntos que deberá atender el nuevo Gobierno. Sin embargo, Nitsch advirtió que la composición del Congreso también representa un desafío, especialmente ante el fortalecimiento de las fuerzas conservadoras.
En ese contexto, la política exterior será otro de los frentes determinantes. De acuerdo con la profesora, una eventual victoria de Flávio Bolsonaro facilitaría un acercamiento estratégico con Estados Unidos, mientras que un nuevo mandato de Lula buscaría mantener un equilibrio entre Washington, China y los países que integran el grupo BRICS.
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“Cualquier gobierno que ganara enfrentará un límite pragmático que es China”, afirmó la analista, al recordar que el gigante asiático es el principal socio comercial de Brasil y un destino relevante para sus exportaciones agropecuarias y mineras.
Por esta razón, incluso una administración con una orientación ideológica más cercana a Estados Unidos tendría que preservar los vínculos económicos con Pekín.
La académica también advirtió que un triunfo de Flávio Bolsonaro podría modificar el rumbo de las relaciones entre los países de Sudamérica. Según su análisis, una victoria de la derecha consolidaría las afinidades políticas en torno al libre mercado, la reducción del papel del Estado y un mayor acercamiento con Washington.
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En ese escenario, la integración regional podría perder protagonismo frente a otras prioridades de política exterior.
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la pérdida de respaldo que enfrenta Lula durante su tercer mandato. Aunque el presidente conserva una base electoral entre los sectores de menores ingresos, respaldada en parte por los programas sociales, también enfrenta cuestionamientos que han debilitado su imagen.
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Nitsch identificó varios factores detrás de ese desgaste: la fatiga política después de varios periodos de gobierno, los cuestionamientos éticos, la edad del mandatario y las dificultades económicas relacionadas con el costo de vida.
“Lula ahora atraviesa un momento político de contrastes muy marcados”, sostuvo la profesora.
La politóloga explicó que el mandatario ha tenido dificultades para ampliar su apoyo más allá de su núcleo electoral tradicional. Además, señaló que el descontento no se limita a los sectores en situación de pobreza, sino que también involucra a ciudadanos de clase media y trabajadores urbanos afectados por las condiciones económicas.
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La situación, agregó, plantea un reto para el discurso de igualdad social del oficialismo, pues existen sectores vulnerables que dependen de las transferencias estatales y otros grupos que sienten el impacto de las altas tasas de interés.
A esto se suma un escenario legislativo adverso para la izquierda, con una mayor presencia de fuerzas conservadoras y del llamado centrão, un bloque de partidos de centro que tiene un papel importante en la construcción de mayorías parlamentarias.
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De esta manera, el próximo presidente de Brasil no solo tendrá que responder a las demandas sociales y económicas de la población, sino también negociar con un Congreso que puede limitar su margen de acción.
Para Nitsch, el resultado electoral definirá más que la continuidad de un proyecto político: también marcará el rumbo de Brasil frente a las principales potencias mundiales y el futuro de su relación con el resto de América Latina.