Un total de 30 colombianos se unieron para llevar una misión médica en forma de hospital móvil para el Estado de La Guaira. Hacen parte de la Fundación Salamandra. En un lugar donde los hospitales están colapsados en su capacidad de atención, estos especialistas llegan a aligerar las cargas
La iniciativa es liderada por el médico cirujano Laureano Quintero, quien define este momento como un "mundial paralelo". Grupos de rescate de Letonia, Jordania y diversos rincones del planeta se han citado en una carrera contra el tiempo que trasciende lo físico para adentrarse en el complejo terreno de la psiquis humana.
El rescate de los rescatistas
La intensidad de la catástrofe ha llevado a los equipos de socorro al límite de su resistencia. Quintero, líder de la misión de apoyo desde Colombia, destaca que la intervención psiquiátrica ha sido tan vital como la quirúrgica.
"Hemos tenido que hacer intervención psiquiátrica con personas que, ante tanta congestión y a pesar de tener experiencia, hemos tenido que abordar", aseveró.
El doctor relata con crudeza cómo el cansancio rompe, incluso, a los más preparados:
"Estaba caminando, desvariando con la mirada perdida, pateando las paredes en un desespero total porque había perdido el control de su tranquilidad", comentó sobre un rescatista auxiliado a las 5:00 de la mañana tras una crisis nerviosa.
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Por ello, el uso de fármacos es milimétrico:
"Hay medicamentos que sedan, pero reconstruyen el recuerdo, es decir, refuerzan el recuerdo y, en vez de ayudarlo, le van a perjudicar", explicó.
La esperanza contra la estadística
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Aunque la ciencia sugiere que las posibilidades de vida son mínimas tras diez días, la misión se niega a rendirse, evocando hitos como los de México en 1985.
"Las estadísticas científicas dejan claro que el chance de sobrevivencia es casi nulo en este momento, pero hay cuerpos que no leyeron esas estadísticas y pueden estar vivos hasta el último momento".
Ante la precariedad del sistema de salud local y la enorme congestión hospitalaria, la misión colombiana prepara una fase dos que incluirá mayor soporte tecnológico, mientras inicia el repliegue del primer grupo para evitar su colapso físico.
Héroes de manos vacías
Quintero concluye con una reflexión sobre la mística de los voluntarios, muchos de los cuales carecen de recursos propios pero entregan todo en el terreno.
"Tengo las manos vacías de tanto dar sin tener, pero las manos son mías y con ellas puedo ayudar", es la frase que resuena entre quienes hoy, exhaustos, vigilan, incluso, el silencio para que los perros de rescate puedan descansar.
Escuche la entrevista:
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