Un grave accidente de tránsito ocurrido este jueves en el noreste de Tailandia resultó en la muerte de ocho personas, luego de que un menor de apenas 11 años perdiera el control de una camioneta y embistiera a un grupo de monjes budistas que realizaban un peregrinaje a pie.
Las autoridades tailandesas confirmaron el siniestro, que ha conmocionado a la nación. Según la información difundida por Associated Press, el vehículo involucrado era una camioneta descubierta. El impacto ocurrió mientras los religiosos cumplían con su jornada de caminata, una práctica común dentro de las tradiciones de devoción en la región.
El alcance del accidente fue de gran magnitud, dejando, además de las ocho víctimas fatales, a otras diez personas heridas, de acuerdo con lo reportado por el diario Folha de São Paulo tras consultar fuentes policiales. Hasta el momento, no se han detallado las circunstancias exactas que permitieron al menor acceder al vehículo ni cómo terminó al volante del mismo, un punto que es objeto de investigación por parte de las fuerzas de seguridad locales.
NEW: 11-year-old drives pickup truck into Buddhist monks in Thailand’s Mukdahan province, killing at least 8 pic.twitter.com/0JQ3THiczx
— Rapid Report (@RapidReport2025) July 2, 2026
El hecho ha puesto el foco nuevamente en la seguridad vial en el país. El atropello ocurrió durante una peregrinación, un evento que suele congregar a grupos numerosos de monjes que se desplazan por las carreteras, exponiéndose frecuentemente al tráfico vehicular.
El budismo es la religión mayoritaria en Tailandia, y la figura de los monjes es profundamente respetada en la cultura local. La noticia del accidente ha generado una fuerte repercusión, dado que las víctimas se encontraban realizando un acto de fe cuando ocurrió el choque.
Las autoridades han mantenido hermetismo sobre la identidad del menor involucrado, citando su edad como factor determinante para la protección de su privacidad durante el proceso legal. Por su parte, los equipos de emergencia trabajaron en el lugar durante la mañana del jueves para asistir a los heridos y gestionar las labores de rescate.
El noreste de Tailandia, donde tuvo lugar la tragedia, es una zona de alta actividad religiosa, lo que implica un tránsito constante de caminantes en rutas que no siempre cuentan con las medidas de seguridad adecuadas para peatones. La policía continúa recopilando pruebas y testimonios para esclarecer las responsabilidades legales derivadas de este atropello que ha dejado una cifra trágica de ocho decesos.
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