Los dos terremotos registrados en Venezuela, con pocos segundos de diferencia y magnitudes superiores a 7, generaron preocupación en la región y abrieron preguntas sobre las causas de este tipo de fenómenos. Para entender lo ocurrido, el geólogo Osvaldo Ordóñez explicó que estos movimientos hacen parte de la dinámica natural de las placas tectónicas y no están relacionados con actividades humanas.
El experto señaló que este tipo de eventos, conocidos como “dobletes” o “dobles terremotos”, no son frecuentes, pero sí pueden ocurrir en zonas donde existen grandes sistemas de fallas. “No es tan común, pero no deja de ser una cosa normal y plausible dentro de la dinámica de los límites de las placas tectónicas”, explicó durante una entrevista.
Ordóñez aseguró que el movimiento de las placas Caribe y Suramericana, que avanzan aproximadamente dos centímetros por año, acumula energía durante décadas hasta que llega un punto en el que se libera y produce un sismo.
El terremoto no se puede evitar, pero sus consecuencias sí se pueden reducir
El geólogo explicó que la zona afectada en Venezuela tiene antecedentes históricos de grandes movimientos telúricos, entre ellos el registrado en 1812. Según indicó, la energía acumulada durante años puede generar eventos de gran magnitud cuando las fallas liberan la tensión acumulada.
Sobre la posibilidad de que el primer terremoto haya provocado el segundo, Ordóñez explicó que existen hipótesis relacionadas con la liberación de energía dentro de una misma falla. “Si usted la disipa o la suelta en un punto, eso puede generar una onda de choque que hace que otro lugar se mueva y se tengan varios sismos”, detalló.
El experto también descartó algunas teorías que circulan en redes sociales sobre supuestas causas humanas. Afirmó que actividades como la extracción petrolera o fenómenos climáticos no tienen relación directa con este tipo de terremotos.
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“Los seres humanos somos insignificantes frente a la dimensión de la naturaleza y de la Tierra”, dijo Ordóñez al explicar que estos procesos ocurren a profundidades y escalas mucho mayores a las actividades realizadas por las personas.
La infraestructura es clave para evitar tragedias tras un terremoto
Para el geólogo, la diferencia entre un terremoto devastador y una emergencia controlada está en la calidad de las construcciones y el cumplimiento de las normas de resistencia sísmica.
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“No podemos hacer nada con los sismos, ni prevenirlos, pero lo que sí sabemos es la energía que liberan”, explicó. Según Ordóñez, la información científica permite que los ingenieros diseñen estructuras capaces de soportar los movimientos.
El especialista puso como ejemplo países como Japón, donde los terremotos de alta magnitud no necesariamente generan colapsos masivos debido a sus estrictas normas de construcción.
“Las cosas se hacen para que aguanten, por lo menos se pueden dañar, quebrar, pero no colapsar”, afirmó.
Finalmente, Ordóñez insistió en que Colombia, al igual que Venezuela, está ubicada en una zona con actividad sísmica y debe fortalecer la prevención. Para el experto, la preparación, el conocimiento científico y las buenas prácticas de construcción son las principales herramientas para reducir el impacto de futuros eventos naturales.