Durante más de un año, una familia abrió las puertas de su casa a una supuesta niña de 12 años que, según su relato, necesitaba protección después de haber sufrido graves episodios de violencia.
La menor decía padecer autismo y presentaba comportamientos que reforzaban la historia: utilizaba biberón y chupón, tenía aparentes crisis de pánico durante la madrugada y relataba experiencias traumáticas para explicar su necesidad de encontrar un hogar.
Sin embargo, detrás de aquella identidad infantil se encontraba una mujer adulta. Se trata de Amanda María Souza de Oliveira, de 37 años, quien se habría presentado ante diferentes familias brasileñas como una menor con el propósito de ser acogida. El caso, que se extendió por varias regiones del país, volvió a ser noticia luego de que la justicia emitiera una condena en su contra.
La historia que consiguió convencer a sus supuestos familiares adoptivos comenzó a presentar inconsistencias con el paso del tiempo. La mujer sostenía que había sufrido abusos durante su infancia y que sus agresores incluso la habían sometido a tratamientos con hormonas de crecimiento. Con ese argumento explicaba tanto su estatura como su apariencia física.
También habría construido cuidadosamente una personalidad acorde con la edad que decía tener. De acuerdo con los investigadores, no se trataba simplemente de una apariencia juvenil, sino de una estrategia que incluía aprender cómo hablar y comportarse como una persona con autismo.
Las sospechas aumentaron cuando una familiar de los padres que la habían recibido decidió revisar algunos aspectos de su historia. La investigación llevó a encontrar testimonios de otras personas que aseguraban haber tenido bajo su cuidado a una supuesta niña con características similares.
Publicidad
A partir de ese momento, las autoridades comenzaron a reconstruir un historial mucho más amplio. La Policía Civil encontró en el teléfono de Souza búsquedas relacionadas con conductas asociadas al autismo y con la elaboración de dibujos infantiles que pudieran generar una conexión emocional con las familias. Ese material se convirtió en una de las principales evidencias para cuestionar la identidad que había mantenido.
La mujer fue detenida el pasado 2 de junio en la vivienda donde permanecía con la familia que la había acogido. Posteriormente, las pesquisas permitieron establecer que el episodio no sería un hecho aislado.
Según la investigación, habría utilizado diferentes nombres —entre ellos Gabriele, Karolina, Duda y Emily— y habría conseguido acercarse a personas en lugares como Minas Gerais, Goiás, Ceará, Curitiba, Río de Janeiro y Nova Iguaçu. Uno de los casos bajo investigación se remonta a 2017, cuando habría convencido a una trabajadora social en Belo Horizonte. Otro ocurrió en 2023 y tuvo como protagonista a una nutricionista de Río de Janeiro.
Publicidad
Los investigadores describieron su método como una especie de "secuestro emocional": primero construía un vínculo de confianza y vulnerabilidad con las personas que podían ofrecerle ayuda y posteriormente obtenía alojamiento, atención y regalos.
Fue precisamente en Joinville, Santa Catarina, donde permaneció durante unos 14 meses con una familia que la consideraba una hija. Allí fue conocida bajo el nombre de Gabriele y mantuvo durante ese tiempo la apariencia de una adolescente que necesitaba protección.
El caso generó comparaciones con la película La huérfana, protagonizada por una mujer adulta que se hace pasar por una niña. En Brasil, algunos medios llegaron a llamar a Souza la "Huérfana de Brasil" por las similitudes entre la ficción y los hechos investigados.
Su defensa sostuvo ante la justicia que la mujer buscaba únicamente "un hogar para sobrevivir". No obstante, el tribunal concluyó que era consciente de sus acciones y de la estrategia que estaba utilizando.
Finalmente, el pasado 20 de agosto, la Justicia de Santa Catarina la condenó a un año y seis meses de prisión por falsa identidad y malversación de fondos.
La sentencia cierra, al menos por ahora, uno de los episodios más desconcertantes de este caso: familias que creyeron estar protegiendo a una menor vulnerable descubrieron que, detrás de aquella historia, existía una identidad adulta y una estrategia que habría sido repetida en diferentes lugares de Brasil.