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¿Pueden los océanos combatir el cambio climático? Científicos prueban un método fácil y barato

Científicos de Alemania, Australia y España estudian si el cemento triturado puede acelerar la absorción de dióxido de carbono en el mar sin perjudicar la biodiversidad marina.

Un ensayo prueba si los escombros de hormigón ayudan al océano a capturar más CO2 del aire
Un ensayo prueba si los escombros de hormigón ayudan al océano a capturar más CO2 del aire
ChagPT

Un equipo internacional de científicos desarrolla en Gran Canaria, España, un experimento para determinar si los escombros de hormigón pueden contribuir a que los océanos absorban mayores cantidades de dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y, de esta manera, ayudar a mitigar el cambio climático. La investigación, liderada por el centro de ciencias marinas Geomar Helmholtz de Kiel, Alemania, busca acelerar un proceso químico natural y evaluar sus posibles efectos sobre los ecosistemas marinos.

El ensayo se lleva a cabo en el puerto de Taliarte, en Gran Canaria, donde los investigadores instalaron 12 grandes tanques experimentales, conocidos como mesocosmos, cada uno con una capacidad de 8.000 litros de agua marina. Durante varias semanas, los científicos incorporarán diferentes concentraciones de cemento triturado para analizar sus efectos sobre la química del agua, la absorción de carbono y los organismos marinos.

La iniciativa parte de un fenómeno natural conocido como meteorización, mediante el cual las rocas se descomponen por la acción de agentes atmosféricos y liberan minerales que llegan a los océanos. Según el catedrático Javier Arístegui, del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, este proceso contribuye a la captura natural de aproximadamente 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al año.

¿Cómo pueden los escombros de hormigón ayudar a capturar CO2?

La investigación se fundamenta en las propiedades químicas de determinados minerales presentes en las rocas. Algunas de estas sustancias, como los compuestos alcalinos derivados del calcio, pueden elevar el pH del agua marina y favorecer que los océanos absorban más dióxido de carbono de la atmósfera.

El cemento, uno de los principales componentes del hormigón, contiene óxido de calcio, también conocido como cal. Por esta razón, los investigadores estudian si los residuos procedentes de demoliciones y construcciones pueden aprovecharse para incrementar la alcalinidad del agua y potenciar su capacidad de capturar carbono.

La propuesta también busca dar un nuevo uso a un residuo que se genera en grandes cantidades en todo el mundo. De acuerdo con los responsables del proyecto, anualmente se producen alrededor de 5.000 millones de toneladas de escombros de hormigón, de los cuales solo una pequeña proporción se reutiliza actualmente.

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La posibilidad de aprovechar estos materiales en estrategias de captura de carbono representa una línea de investigación que combina la gestión de residuos de construcción con el desarrollo de tecnologías de mitigación del cambio climático. Sin embargo, antes de considerar su aplicación a gran escala, los científicos deben determinar sus consecuencias ambientales.

El impacto sobre la biodiversidad marina, una de las principales preocupaciones

La seguridad ambiental constituye uno de los aspectos centrales del experimento. Kai Schulz, investigador de la Universidad Southern Cross de Australia, codirige el estudio junto con Ulf Riebesell, biólogo marino del centro Geomar Helmholtz de Alemania.

Schulz explicó que la prioridad es establecer los límites de alcalinidad que pueden alcanzarse sin provocar alteraciones perjudiciales en los ecosistemas marinos. El equipo analiza especialmente las respuestas del plancton y las larvas de peces, organismos fundamentales para el funcionamiento de la cadena alimentaria oceánica.

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Los 12 mesocosmos permiten estudiar diferentes concentraciones de cemento triturado bajo condiciones controladas. A través de estas instalaciones, los investigadores medirán los cambios en la cantidad de CO2 disuelto, la velocidad de absorción del carbono y las modificaciones en las características del agua.

Además del incremento de la alcalinidad, el equipo prestará atención a la turbidez, un factor que puede afectar las condiciones de vida de los organismos marinos. El objetivo es identificar posibles efectos adversos antes de plantear cualquier intervención en ambientes oceánicos abiertos.

El experimento comenzó aproximadamente dos semanas antes de la publicación de la información y tiene previsto prolongarse entre tres y cuatro semanas adicionales, con el propósito de recopilar datos sobre la evolución de los procesos químicos y biológicos.

La captura de carbono requeriría cantidades masivas de hormigón

Uno de los principales desafíos de esta estrategia es determinar qué volumen de material sería necesario para conseguir una reducción significativa del dióxido de carbono atmosférico.

Según Schulz, los cálculos teóricos indican que una tonelada de polvo de cemento podría contribuir a la captura de aproximadamente una tonelada de CO2. No obstante, alcanzar un impacto apreciable en las concentraciones atmosféricas exigiría movilizar cantidades extraordinariamente elevadas de este material.

El investigador estima que serían necesarias cientos de millones de toneladas anuales, un volumen comparable con la escala de la industria cementera mundial. Esta dimensión plantea interrogantes sobre la disponibilidad de residuos, los procesos de trituración y transporte, así como los posibles efectos ambientales de una aplicación masiva.

Por esta razón, el estudio de Gran Canaria no pretende demostrar únicamente la capacidad del hormigón triturado para aumentar la absorción de carbono, sino establecer si el procedimiento puede desarrollarse sin superar los umbrales ambientales considerados seguros.

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La alcalinización oceánica como estrategia contra el cambio climático

Los investigadores señalan que la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero debe complementarse con medidas destinadas a retirar el dióxido de carbono que ya se encuentra en la atmósfera. En este contexto, la alcalinización oceánica se estudia como una posible estrategia de eliminación de carbono. El procedimiento busca incrementar la capacidad natural del agua marina para absorber CO2 mediante la incorporación controlada de sustancias alcalinas.

Arístegui explicó que el propósito de estas investigaciones es multiplicar por diez la captura de carbono asociada a la meteorización natural de las rocas, ante las elevadas concentraciones de dióxido de carbono presentes en la atmósfera.

El científico también hizo referencia a los escenarios de reducción de emisiones y eliminación de carbono contemplados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), organismo de Naciones Unidas en cuyos informes sobre los océanos participó como representante de España.

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De acuerdo con Arístegui, alcanzar esos escenarios requeriría retirar una cantidad de CO2 equivalente, aproximadamente, a las emisiones históricas acumuladas de Estados Unidos y China.

Los resultados del ensayo en Gran Canaria permitirán avanzar en el conocimiento de la alcalinización oceánica y sus posibles aplicaciones. No obstante, los científicos deberán evaluar tanto su eficacia en la captura de carbono como sus consecuencias sobre la biodiversidad, antes de determinar si los escombros de hormigón pueden convertirse en una herramienta viable para combatir el cambio climático.

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