España enfrenta una de las peores tragedias ferroviarias de los últimos años. El choque entre dos trenes de alta velocidad que cubrían la ruta entre Madrid y Sevilla deja, de manera preliminar, 68 personas fallecidas y más de 150 heridas, mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para establecer qué provocó el siniestro.
El accidente ocurrió en las inmediaciones de Urda, en la provincia de Toledo, cuando un tren de la compañía estatal Renfe impactó por detrás contra un convoy de Iryo que permanecía detenido en la vía. La emergencia se registró cerca de las 8:54 a. m., hora local, y obligó a desplegar un amplio operativo de rescate con equipos de emergencia de Madrid y Toledo, además de efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
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Las primeras explicaciones entregadas por el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, apuntan a una falla en el sistema automatizado de gestión del tráfico ferroviario y a una posible irregularidad en las instrucciones impartidas desde el centro de control de Atocha, en Madrid.
¿Qué se sabe de la posible causa del accidente ferroviario en España?
Según explicó Puente, el sistema de señalización LZB dejó de funcionar alrededor de las 8:30 a. m. debido a un problema de comunicación entre los ordenadores de la red. La avería provocó que los trenes que circulaban por el tramo afectado se detuvieran automáticamente, incluidos los dos convoyes involucrados en la colisión.
Ante la caída del sistema, el centro de control de Atocha asumió la gestión de un segmento ferroviario de aproximadamente 69 kilómetros. Seis minutos después, alrededor de las 8:36 a. m., autorizó al tren de Renfe a reanudar su recorrido.
Sin embargo, el convoy de Iryo seguía detenido. De acuerdo con fuentes cercanas a esta última compañía, su maquinista todavía mantenía conversaciones con el centro de control para recibir instrucciones y solucionar las dificultades que impedían retomar la marcha.
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La información conocida hasta ahora indica que el tren de Iryo había detectado la caída del sistema LZB y continuaba bajo el sistema de señalización ASFA. La maquinista habría iniciado las comunicaciones con el centro de control a las 8:38 a. m. y, antes de que pudiera reanudar el trayecto, el tren de Renfe lo embistió por detrás.
El ministro calificó de "inexplicable" la autorización para que el tren de Renfe continuara circulando en esas condiciones. Según indicó, los protocolos ferroviarios impedían reanudar la marcha con normalidad mientras el circuito de vía permaneciera ocupado por el tren detenido y la señal correspondiente continuara en rojo.
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No obstante, las circunstancias exactas de la colisión todavía deben establecerse mediante las investigaciones. Las autoridades tendrán que determinar cómo se gestionó la avería, qué información recibió cada maquinista y por qué no se evitó que ambos trenes coincidieran en el mismo tramo.
Las comunicaciones entre los trenes y el centro de control
Uno de los puntos clave para esclarecer lo sucedido son las conversaciones entre la maquinista de Iryo y el centro de control de Adif, el administrador de las infraestructuras ferroviarias en España.
Según información divulgada por medios españoles, entre ellos la Cadena SER, los audios de las comunicaciones indicarían que se reportaron dificultades para poner nuevamente en marcha el convoy. La maquinista habría continuado en contacto con el centro de control cuando ocurrió el impacto.
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Por ahora, no se ha precisado la velocidad exacta a la que circulaba el tren de Renfe al momento del choque. Puente señaló que los convoyes pueden alcanzar los 200 kilómetros por hora en ese tramo bajo condiciones normales.
La fuerza del impacto provocó escenas de caos entre los pasajeros. Algunos vagones terminaron fuera de la vía y cayeron por un terraplén cercano, lo que complicó las labores de evacuación y rescate.
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"Había gente llorando, gente muerta debajo de los trenes", relató Eduarda, una estudiante de 17 años que viajaba en uno de los convoyes, en declaraciones citadas por la Cadena SER.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se comprometió a esclarecer lo sucedido y a establecer si hubo negligencias o fallas que contribuyeron al accidente.
El mandatario también cuestionó que España tenga que afrontar dos accidentes graves en su red de trenes de alta velocidad en menos de un año y sostuvo que una situación de esta magnitud no es asumible.
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Mientras avanzan las investigaciones, la falla del sistema LZB y las decisiones adoptadas durante la interrupción del servicio se mantienen entre los principales aspectos que deberán examinar los investigadores.