El embarazo infantil y adolescente en Colombia ha disminuido en los últimos años; sin embargo, las cifras siguen siendo motivo de preocupación, especialmente por los casos que involucran a niñas menores de 14 años. Ómar Garzón, investigador del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, advirtió que el país necesita fortalecer las políticas de educación sexual y reproductiva, así como el acompañamiento de las familias para prevenir estas situaciones.
En entrevista en Mañanas Blu, el investigador señaló que, aunque la tendencia nacional muestra una reducción, cerca de 2.900 casos de niñas menores de 14 años que se encontraban en gestación representan una alerta para las autoridades y la sociedad. Garzón enfatizó que, de acuerdo con la legislación colombiana, los menores de esa edad no pueden consentir relaciones sexuales, por lo que estos casos deben abordarse desde la protección de los derechos de la niñez.
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“Mucho mejor. El país ha reducido el embarazo adolescente y el embarazo infantil, pero no deja de ser preocupante”, afirmó el investigador al comparar las cifras actuales con las de años anteriores.
Educación sexual y acompañamiento familiar, los retos pendientes
Para Garzón, uno de los principales hallazgos del análisis es que Colombia todavía tiene dificultades para garantizar una educación sexual integral y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de niños, niñas y adolescentes.
El experto sostuvo que la prevención no puede recaer únicamente en las instituciones educativas, sino que requiere la participación activa de las familias y de las entidades responsables de diseñar e implementar políticas públicas.
“Las familias deben vincularse más en la articulación de este ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, y también deben brindarse como un entorno protector para que estos hechos no sucedan”, explicó.
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Según el investigador, los embarazos a edades tempranas pueden afectar las oportunidades educativas, sociales y económicas de quienes atraviesan estas situaciones, además de generar consecuencias para sus familias.
“Esto trunca las trayectorias educativas, sociales y económicas de las familias y de los niños, niñas y adolescentes que enfrentan estos fenómenos”, advirtió Garzón.
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¿En qué regiones se presentan más casos de embarazo adolescente?
Las cifras también muestran diferencias geográficas. De acuerdo con el investigador del LEE, los departamentos del suroriente del país, como Guaviare y Guainía, registran mayores tasas de embarazo adolescente.
No obstante, al analizar el número total de casos, Bogotá concentra la mayor cantidad, una diferencia que Garzón atribuyó al tamaño de su población.
Esta distinción entre tasas y cifras absolutas permite comprender mejor la distribución del fenómeno en el territorio nacional y la necesidad de diseñar estrategias de prevención que respondan a las características de cada región.
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El investigador también cuestionó la idea de que estos embarazos se concentran exclusivamente en los sectores socioeconómicos más vulnerables.
“Las investigaciones que tenemos nosotros, la predominancia mayor de estos tipos de casos se encuentran en estratos 3 y 4, no necesariamente en estratos 1 y 2 como es la creencia sociodemográfica que tenemos hoy en día”, indicó.
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Sin embargo, aclaró que la mayoría de los casos de niñas entre los 10 y los 12 años sí se presentan en los estratos más vulnerables, un aspecto que evidencia la importancia de considerar las condiciones sociales en las estrategias de prevención.
Las dificultades para implementar educación sexual en los colegios
Aunque Colombia cuenta con disposiciones para promover la educación sexual y reproductiva en las instituciones educativas, Garzón señaló que su implementación todavía enfrenta obstáculos, especialmente por la falta de articulación entre las autoridades educativas y los colegios.
Según explicó, en varias entidades territoriales certificadas no existen políticas suficientemente articuladas para garantizar que estos contenidos se desarrollen de manera adecuada. Esto deja a los docentes con la responsabilidad de abordar el tema sin contar siempre con el acompañamiento institucional necesario.
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“Los profesores terminan haciendo esto como con las uñas y de manera desarticulada”, afirmó.
El panorama resulta especialmente complejo en las instituciones rurales, donde las condiciones de funcionamiento pueden dificultar la implementación de espacios específicos de formación. Garzón mencionó el caso de las escuelas que trabajan bajo el modelo de Escuela Nueva, en las que un solo docente puede estar a cargo de estudiantes de diferentes grados.
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En estos contextos, las responsabilidades académicas y administrativas pueden limitar las posibilidades de desarrollar una educación sexual estructurada y continua.
Para el investigador, reducir las cifras de embarazo infantil y adolescente requiere ir más allá de los avances estadísticos. El país necesita fortalecer la educación sexual, garantizar el acompañamiento familiar y mejorar la capacidad institucional para prevenir situaciones que vulneran los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Escuche aquí la entrevista completa:
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