El 25 de enero de 1999, Colombia vivió una de sus jornadas más oscuras cuando un sismo de magnitud 6.2 sacudió el Eje Cafetero, Dejó el 75% de la infraestructura de la región destruida y un saldo aproximado de 100.000 viviendas afectadas. Ante la necesidad de dar una respuesta estatal eficiente, el gobierno de Andrés Pastrana creó el Fondo para la Reconstrucción y el Desarrollo Social del Eje Cafetero (FOREC). Hoy, tras los recientes sismos que han afectado diversas zonas del país, el modelo vuelve a ponerse sobre la mesa como un posible camino para gestionar la crisis.
Jaime Ruiz, ingeniero civil y quien fuera uno de los artífices del FOREC, explicó en entrevista con Mañanas Blu que la clave de aquel éxito no fue solo la edificación, sino la capacidad de respuesta descentralizada ante una emergencia de gran escala.
¿Qué fue exactamente el modelo FOREC y por qué fue exitoso?
El FOREC fue una entidad estatal, pero con una particularidad operativa fundamental: se regulaba bajo las normas del derecho privado. Esta estructura, similar a lo que fue el modelo "Resurgir" tras la tragedia de Armero, permitió una agilidad administrativa inusual para el sector público.
"Eso le facilita mucho adelantar actuaciones como contratación para construcción de obras civiles y cosas de ese estilo. Entonces, en Colombia ya tenemos, desafortunadamente, una experiencia larga en esta atención de emergencias, y hemos creado una buena capacidad institucional", señaló Ruiz durante la entrevista.
La verdadera innovación del FOREC, según el experto, fue la descentralización. En lugar de intentar gestionar 100.000 soluciones de vivienda desde una oficina centralizada en Bogotá, el fondo creó 43 gerencias zonales. Esta división permitió que fundaciones, cámaras de comercio, universidades y cajas de compensación trabajaran directamente con las comunidades.
¿Cómo se atendió el tejido social más allá de la reconstrucción de viviendas?
Uno de los puntos que Ruiz subraya con mayor énfasis es que, tras un sismo, el ladrillo es solo una parte de la ecuación. "La gente piensa en la reconstrucción de los ladrillos, esa es apenas una parte de lo que ocurre después de un terremoto. Es la reconstrucción de la vida diaria de las comunidades afectadas lo que es bien importante", enfatizó el ingeniero.
Publicidad
El modelo descentralizado permitió abordar necesidades inmediatas como la atención en salud, la educación de los niños y la alimentación mientras las familias permanecían en albergues o reubicadas. "Teníamos que tener colegios temporales porque los físicos habían colapsado", recordó Ruiz quien destacó que el objetivo era mantener el tejido social intacto para que, al finalizar la obra civil, la comunidad no hubiera desaparecido.
¿Es posible replicar el modelo FOREC ante la situación actual?
Aunque el ministro del Interior ha sugerido evaluar el modelo del FOREC para las zonas afectadas recientemente, el ingeniero Ruiz llama a la prudencia. Argumenta que cada catástrofe tiene particularidades distintas. En 1999, la mayoría de los afectados pertenecían al estrato 2, no contaban con seguros de vivienda y vivían en zonas de autoconstrucción.
"Hoy la situación es distinta. En lugares como Cali, Pereira o Manizales, muchas de las edificaciones afectadas pertenecen a estratos socioeconómicos más altos y, muy probablemente, cuentan con seguros vigentes derivados de créditos hipotecarios", explicó Ruiz. Si hay aseguradoras involucradas, son ellas las que deben liderar la evaluación y destinación de recursos, lo cual cambia radicalmente la dinámica de intervención estatal.
Publicidad
¿Qué rol jugó el liderazgo político y privado en la reconstrucción?
El éxito del FOREC no se explica sin la participación activa del sector privado y el respaldo de la Presidencia. Jaime Ruiz recordó que la ANDI, a través de figuras como Luis Carlos Villegas, y la entonces primera dama, Nora Puyana de Pastrana, fueron vitales.
"Doña Nora fue vital en todas estas gerencias; estuvieron bajo su cuidado muchas familias y siempre estuvo muy encima de que funcionara muy bien todo el modelo", destacó Ruiz. La presencia constante de la primera dama en la zona cero permitió que las 43 gerencias zonales no perdieran el enfoque humano frente a la burocracia técnica.
¿Cuáles son los pasos por seguir tras un desastre de esta magnitud?
Para el exdirector de Planeación Nacional, lo urgente en este momento no es la reconstrucción física, sino la etapa de diagnóstico. "Estamos todavía muy pronto, pero obviamente parecería que un modelo descentralizado podría ser especialmente útil para la atención de las familias", señaló.
El proceso implica realizar censos precisos, evaluar si las viviendas dañadas pueden ser reparadas o si, por el contrario, fueron construidas en zonas de alto riesgo donde no debería haber presencia humana. En el caso de Armenia, muchas viviendas fueron reubicadas definitivamente porque el terreno no permitía una construcción segura, una lección que Colombia aprendió a un costo muy alto hace 25 años y que, según expertos, debe guiar cualquier plan de contingencia futuro.
Mientras el país evalúa los daños, la experiencia de 1999 deja claro que la eficiencia estatal depende de qué tan cerca se logre estar del ciudadano. La descentralización, la participación del sector privado y la prioridad en la vida diaria de las familias siguen siendo los pilares de cualquier recuperación exitosa tras la tragedia.