La CREG pondrá en marcha desde este 1 de septiembre un programa de ahorro de energía, que tendrá una duración inicial de seis meses. La medida busca que hogares y pequeños comercios reduzcan su consumo ante la llegada del Fenómeno de El Niño y ayuden a proteger las reservas de agua utilizadas para generar energía.
El programa establece una meta individual de consumo para cada usuario. Esta meta se calcula principalmente con el historial de consumo de los últimos 12 meses, por lo que no será igual para todos. También tiene en cuenta las condiciones de cada usuario y nunca podrá estar por debajo del consumo mínimo de subsistencia que le corresponda. Si no hay suficiente historial, se requieren al menos 180 días de consumo facturado, de lo contrario, se asignará una meta de referencia según la categoría del usuario y si vive en una zona urbana o rural.
¿Y qué pasa si consume más o menos?
El usuario puede superar su meta hasta en un 10 % sin cobro adicional. Si pasa ese límite, solo se cobra la energía que exceda el 110 % de la meta. Por ejemplo, si la meta es de 180 kWh, el límite es de 198 kWh. Si consume 210, el cobro adicional se calcula solamente sobre los 12 kWh que superaron ese límite.
En cambio, si el usuario reduce su consumo en más de un 10 % frente a su meta, ese ahorro será tenido en cuenta para recibir un posible beneficio económico al finalizar el programa. Si la meta es de 180 kWh, debe consumir menos de 162 kWh para superar ese 10 % de ahorro. Entre 162 y 198 kWh no tendrá cobro adicional, pero tampoco genera el beneficio por ahorro superior al 10 %.
Los cobros adicionales tienen un cálculo diferente según el usuario: 30 % para estratos 1, 2 y 3; 50 % para estratos 4, 5 y 6; y 70 % para pequeños comercios. Estos porcentajes no significan que la factura vaya a subir 30, 50 o 70 %. Se utilizan únicamente para calcular el cobro adicional sobre los kilovatios hora que superen el 110 % de la meta. La tarifa normal de energía no cambia.
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El dinero recaudado por esos cobros se acumulará en una bolsa, es decir, un fondo de recursos que tendrá cada comercializador en el mercado que atiende. Al terminar los seis meses, ese dinero se repartirá entre los usuarios que hayan ahorrado más del 10 % y cumplan las condiciones.
Pero, es importante tener en cuenta que el beneficio aparecerá como saldo a favor en la factura siguiente y, si sobra dinero después de cubrir una factura, continuará aplicándose en las siguientes. El beneficio dependerá de cuánto dinero se recaude. Si en un mercado no se generan cobros adicionales, no habrá recursos para repartir.
La primera factura que se emita después del primero de septiembre será pedagógica e informativa. Esto significa que, durante ese primer ciclo, aunque un usuario supere el 10 % de su meta, no tendrá todavía el cobro adicional.
Diferencia por regiones
El programa tampoco compara de la misma manera a todos los usuarios del país. Por ejemplo, un hogar de la Costa no tendrá una meta fijada simplemente comparándolo con una vivienda de Bogotá. Además, no se penaliza un uso específico de la energía, como cargar un vehículo eléctrico, se tiene en cuenta el consumo total frente a la meta individual.
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La medida no aplica, entre otros, a usuarios con medidor prepago o servicio suspendido, hospitales, colegios y organismos de emergencia y seguridad. También quedan por fuera los usuarios de municipios que la UNGRD haya identificado oficialmente como afectados por el terremoto del 10 de agosto de 2026.
El seguimiento estará a cargo de XM, que publicará información sobre el ahorro en el país, y de la CREG, el Ministerio de Minas y Energía y la Superservicios. Además, cada usuario podrá consultar en su factura su meta, consumo, ahorro, posibles cobros y estimación del ahorro acumulado.
Al finalizar los seis meses se evaluará si el programa debe continuar, según las condiciones climáticas del país.