Más de 600 sismos registrados en pocos días mantienen en alerta a los habitantes de Chaparral, Tolima, especialmente a las comunidades ubicadas en las zonas rurales donde los movimientos se han sentido con mayor intensidad.
El alcalde del municipio, Helber González, explicó que la situación ha generado temor e incertidumbre entre los cerca de 55.000 habitantes de Chaparral, quienes todavía tienen presente el terremoto del pasado 10 de agosto y los daños que dejó en viviendas e infraestructura.
“Realmente ha sido muy difícil, la gente no puede dormir”, aseguró el mandatario en diálogo con Mañanas Blu, al describir el impacto que ha tenido el denominado enjambre sísmico, que comenzó el 20 de septiembre y ya supera los 630 movimientos.
De acuerdo con González, más de cinco de estos sismos han tenido magnitudes superiores a 4 y uno de los más recientes alcanzó 4,5. La mayor preocupación está concentrada en sectores como La Marina, San Marcos y el Cañón de las Hermosas, donde los movimientos se han sentido con mayor fuerza.
Aunque hasta el momento no se reportan daños significativos en la infraestructura como consecuencia de esta nueva secuencia sísmica, el alcalde señaló que la principal afectación está relacionada con el miedo y la incertidumbre.
El recuerdo de lo ocurrido el 10 de agosto ha incrementado la preocupación de los habitantes, especialmente en las zonas donde los temblores se perciben con mayor intensidad.
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“Eso nos está generando ya enfermedades mentales en la comunidad”, manifestó González, quien explicó que se reforzó el acompañamiento psicológico mediante equipos básicos de salud.
Profesionales de áreas como psicología, medicina y trabajo social están recorriendo principalmente La Marina y el Cañón de las Hermosas para atender a las comunidades. La estrategia también contempla acompañamiento en otros corregimientos del municipio.
Además, funcionarios de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y del Servicio Geológico Colombiano se encuentran en Chaparral para realizar labores de monitoreo y análisis del comportamiento sísmico.
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Según el alcalde, especialistas instalarán dispositivos en el Cañón de las Hermosas con el propósito de obtener información que permita realizar un seguimiento más detallado de la actividad sísmica.
Colegios suspendieron las clases presenciales
La actividad educativa también cambió como consecuencia de la situación. Los colegios del municipio permanecen sin clases presenciales y los estudiantes reciben formación virtual desde sus hogares, inicialmente hasta el próximo lunes, mientras las autoridades evalúan cómo evoluciona el fenómeno.
El comercio, por su parte, continúa funcionando, aunque se han establecido medidas para reducir aglomeraciones en lugares como entidades bancarias y empresas.
En la Alcaldía también se han adoptado modificaciones para disminuir los riesgos. Parte de los funcionarios está desarrollando sus labores desde espacios con mayor disponibilidad de zonas abiertas.
Pese al temor, González aseguró que las autoridades buscan que la población mantenga sus actividades cotidianas, pero bajo medidas de prevención.
Algunas familias han salido de sus viviendas
La preocupación ha llevado a que algunas familias, principalmente durante la noche, abandonen temporalmente sus viviendas y se instalen en calles, parques o espacios abiertos.
Ante esta situación, equipos psicosociales realizan recorridos nocturnos para acompañar a las personas que han decidido permanecer fuera de sus casas.
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Las autoridades también han reforzado las recomendaciones para que los habitantes conozcan las rutas de evacuación y los sitios de encuentro establecidos en caso de una emergencia.
Entre las rutas señaladas están las vías hacia Planadas, Ataco y Ortega. También se han identificado como puntos de encuentro el barrio José María Melo, el Coliseo José María Melo, el Coliseo Pijao de Oro, el Intégrate del barrio Carmenza Rocha y el parque principal.
El alcalde explicó que el Cañón de las Hermosas, San José de las Hermosas y sectores como La Virginia y El Escobal son algunos de los puntos donde los habitantes han sentido con mayor fuerza los movimientos.
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San José de las Hermosas está ubicado a unos 66 kilómetros del casco urbano de Chaparral. Desde allí, las autoridades mantienen seguimiento a la actividad y preparan a las comunidades ante la posibilidad de que continúen los movimientos.
Mientras los organismos de gestión del riesgo y los expertos realizan el monitoreo, los habitantes intentan retomar sus actividades habituales, aunque el temor permanece.
“Lo que más preocupa” es que la población entre en pánico, explicó González, al insistir en que conocer las rutas de evacuación, los sitios de encuentro y los protocolos de prevención es fundamental mientras continúa el enjambre sísmico.