La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) respaldó las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno nacional para regular el crecimiento urbano en la Sabana de Bogotá y aseguró que estas disposiciones representan un paso importante para frenar la expansión descontrolada en zonas rurales de Bogotá y municipios aledaños.
La posición de la autoridad ambiental se conoce luego de la expedición del Decreto 545 del 29 de mayo de 2026, normativa que establece nuevos lineamientos ambientales para la Sabana de Bogotá y que, según el presidente Gustavo Petro, representa “la última oportunidad de defenderla de la voracidad codiciosa de la especulación inmobiliaria”.
A través de un comunicado, la CAR calificó la decisión del Gobierno como positiva y conveniente, al considerar que coincide con las medidas adoptadas por el Consejo Directivo de la entidad el pasado 13 de mayo. En esa oportunidad, la Corporación estableció límites máximos de expansión urbana y reglas más estrictas para el desarrollo en áreas urbanas y campestres del territorio bajo su jurisdicción.
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, aseguró que el decreto complementa las decisiones tomadas recientemente por la autoridad ambiental y fortalece los mecanismos para ordenar el crecimiento territorial.
“Reconocemos el esfuerzo del Gobierno Nacional porque complementa la decisión que tomó el Consejo Directivo de la CAR, a través de la cual se establecen condiciones para que los municipios definan umbrales más restrictivos en las áreas urbanas y zonas campestres”, explicó el funcionario.
Uno de los efectos de las nuevas disposiciones será la realización de estudios técnicos por parte de la CAR para definir en qué zonas de la Sabana de Bogotá será posible el crecimiento urbano y en cuáles no se permitirán nuevos proyectos inmobiliarios.
La entidad insistió en que el objetivo principal debe ser la protección de ecosistemas estratégicos y de la llamada Estructura Ecológica Principal, especialmente humedales, acuíferos, relictos de bosque nativo y zonas de recarga hídrica, que han enfrentado una creciente presión urbanística en los últimos años.
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Ballesteros fue enfático en señalar que, en varios municipios, la expansión urbana ya alcanzó un límite y reiteró el mensaje que la Corporación ha defendido durante los últimos años: “crecer sí, pero no así”.
Para la CAR, el desafío ahora será encontrar un equilibrio entre el desarrollo territorial y la protección ambiental, en una región donde la presión inmobiliaria continúa creciendo mientras aumentan las alertas sobre el deterioro de ecosistemas estratégicos.