La Institución Educativa San Nicolás, en Pereira, será reconstruida con tecnología antisísmica para reducir los riesgos ante futuros movimientos telúricos. El proyecto contempla una intervención integral de la infraestructura afectada por el terremoto y una inversión de entre $22.000 millones y $23.000 millones, según explicó Daniel Perea, vicepresidente de Terpel, en entrevista con Mañanas Blu, de Blu Radio.
La iniciativa busca recuperar este espacio educativo y fortalecer su función social dentro de la comunidad. Además de atender a estudiantes de primaria y secundaria, la institución ofrece actividades de formación complementaria para adultos mayores durante las tardes y noches, por lo que su reconstrucción también representa una apuesta por recuperar un lugar de encuentro para diferentes generaciones.
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Colegio de Pereira tendrá un aislador sísmico tras la reconstrucción
Daniel Perea explicó que la intervención será integral, debido a los daños materiales que sufrió la estructura. El objetivo es entregar una infraestructura mejorada que incorpore un aislador sísmico, una tecnología que permitirá reducir la transmisión de la energía generada por los movimientos telúricos hacia la edificación.
“Vamos a intervenir completamente la institución educativa, porque su estructura sufrió daños materiales. La idea es entregar algo mucho mejor de lo que tenían”, señaló el vicepresidente de Terpel durante la entrevista con Mañanas Blu.
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Según Perea, la incorporación de esta tecnología permitirá que el colegio también pueda funcionar como refugio y espacio seguro para la comunidad. De esta manera, el proyecto no se limitará a recuperar los espacios destinados a las actividades académicas, sino que busca fortalecer la capacidad de respuesta del sector ante posibles emergencias.
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El directivo precisó que el aislador sísmico está diseñado para absorber parte de la energía producida por un terremoto y disminuir su transmisión a la estructura. La instalación de este sistema será uno de los componentes centrales de la reconstrucción de la Institución Educativa San Nicolás, en Pereira.
Reconstrucción del colegio tardaría hasta 24 meses
Debido a la profundidad de las obras, que implican una intervención completa de la infraestructura, el proyecto tendría una duración estimada de entre 18 y 24 meses. Durante ese periodo, las autoridades educativas deberán implementar alternativas para garantizar que los estudiantes puedan continuar con sus procesos académicos.
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Perea indicó que los alumnos entrarían en un esquema de alternancia y educación virtual para evitar la interrupción de las clases. El propósito, explicó, es impedir que la ejecución de las obras provoque desescolarización o aumente el riesgo de deserción escolar entre los estudiantes afectados.
La reconstrucción de la Institución Educativa San Nicolás hace parte de un paquete de proyectos que Terpel adelanta en tres ciudades, con una inversión global de $45.000 millones. Además de la intervención en Pereira, la compañía desarrolla iniciativas de infraestructura educativa en Cali, donde contempla la instalación de aulas provisionales y la construcción de espacios definitivos.
Terpel habilitará aulas provisionales en Cali
En Cali, uno de los proyectos contempla la habilitación de 26 aulas provisionales en un área de 3.000 metros cuadrados. Estos espacios estarán disponibles durante dos años, mientras avanzan las obras de las instalaciones definitivas, y permitirán atender a alrededor de 1.000 niños, de acuerdo con las cifras entregadas por el vicepresidente de Terpel.
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La compañía también adelanta la construcción de seis aulas nuevas de carácter permanente, con las que espera ampliar la capacidad de atención educativa entre 300 y 400 niños adicionales. Estas iniciativas buscan garantizar la continuidad de las clases y reducir los riesgos de deserción escolar durante el proceso de recuperación de la infraestructura afectada por el terremoto.
Perea explicó que la respuesta de Terpel comenzó durante la emergencia, con el suministro de combustible de aviación para movilizar brigadas, combustible para maquinaria amarilla encargada de remover escombros y agua procedente de sus tiendas Altoque. Posteriormente, la empresa recorrió tres ciudades para identificar necesidades y definir proyectos de recuperación a largo plazo.
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