Tras el doble terremoto registrado en Venezuela, un grupo de colombianos detenidos en la cárcel El Rodeo I, ubicada en el estado Miranda, pidió ayuda al Gobierno colombiano y a organismos internacionales al advertir riesgos por el estado de la infraestructura del penal.
Los detenidos señalaron que las estructuras presentan grietas y daños, y expresaron temor por posibles nuevos movimientos sísmicos.
Aunque El Rodeo I está ubicado en las afueras de Caracas, cerca de Guatire, y no en la zona del epicentro de los sismos, los detenidos insistieron en su llamado para que se revisen sus condiciones y se gestionen medidas que permitan su retorno.
Carlos Alberto Cañas, colombiano detenido desde el 30 de septiembre de 2024, aseguró que él y otros colombianos permanecen privados de la libertad sin que se les haya formulado cargos, sin acceso al derecho de defensa y con limitaciones para comunicarse con sus familias. “Estamos retenidos sin cargos, sin derecho a un abogado y sin derecho a una defensa”, afirmó durante una llamada difundida por familiares.
Las familias indican que al menos 12 colombianos fueron capturados por acusaciones relacionadas con terrorismo, conspiración, espionaje, paramilitarismo o desestabilización, señalamientos hechos por el gobierno de Nicolás Maduro. Según los familiares, hasta ahora no se han presentado pruebas públicas sobre varios de esos casos y denuncian falta de debido proceso e incomunicación.
Jorge Cañas, hermano de Carlos Alberto Cañas, afirmó que la situación se agravó tras reportes de disturbios dentro del penal y señaló que los familiares enfrentan dificultades para obtener información oficial. “Liberaron a los venezolanos y no a los colombianos. Nos dicen que el caso de los colombianos ya es un problema diplomático”, manifestó.