El presidente Abelardo De La Espriella no tendrá que ofrecer nuevas disculpas públicas por las manifestaciones religiosas realizadas durante su posesión presidencial del pasado 7 de agosto, luego de que la Sala Quinta de Decisión Laboral del Tribunal Superior de Bogotá revocara la decisión de primera instancia que había ordenado al mandatario y al presidente del Senado, Honorio Henríquez, emitirlas.
Vale recordar que la controversia se originó en una tutela presentada por un ciudadano que alegó una vulneración de sus derechos a la libertad de conciencia y de cultos.
El caso se remonta a la ceremonia de posesión realizada en Cali, donde se incluyó un espacio de “invocación y alabanza” con la participación de representantes de distintas confesiones religiosas. Entre ellos estuvieron el rabino David Michaan, el pastor Eduardo Cañas Estrada y el entonces presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Francisco Múnera. También hubo otros elementos de carácter religioso durante el acto. Estos hechos llevaron al Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá a concluir, en primera instancia, que se había afectado el principio de neutralidad religiosa del Estado y a ordenar las disculpas públicas.
La decisión de segunda instancia modificó ese escenario y dejó sin efecto la obligación de disculparse que había sido impuesta tanto a De La Espriella como al presidente del Congreso. De acuerdo con la información conocida sobre el fallo, el magistrado Manuel Eduardo Serrano aclaró su voto y sostuvo que una acción de tutela no puede obligar a un funcionario público a renunciar a sus propias creencias religiosas, retractarse de ellas o pedir disculpas por profesarlas. También cuestionó que se ordenara expedir una directiva presidencial sobre neutralidad religiosa, al considerar que ese deber ya está establecido directamente en la Constitución.
Por su parte, la magistrada Marleny Rueda Olarte compartió el sentido de la decisión, aunque planteó una diferencia respecto de la forma de resolver el caso. Según la información conocida, consideró que la tutela debía declararse improcedente en lugar de negar las pretensiones.
La controversia ya había generado una actuación pública por parte del mandatario. El pasado 30 de agosto, De La Espriella ofreció disculpas en una alocución presidencial en cumplimiento del fallo de primera instancia, aunque en esa intervención también defendió su derecho a profesar públicamente su fe católica y reiteró su compromiso con la libertad religiosa. Al cierre de ese mensaje expresó: “¡Que viva Cristo Rey!”.
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Con el fallo del Tribunal Superior de Bogotá, las órdenes de primera instancia relacionadas específicamente con las disculpas por la ceremonia del 7 de agosto quedan revocadas. El expediente, no obstante, podría llegar eventualmente a la Corte Constitucional si es seleccionado para revisión.