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Dolor y miedo agobian a familias de víctimas de atentado en Bogotá

El ataque provocó la muerte de 22 cadetes y el terrorista que ingresó la camioneta.

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Blu Radio. Atentado General Santander. Foto: AFP

El 17 de enero un carro bomba explotó en las instalaciones académicas de la Policía, en el sur de Bogotá provocando la muerte de 22 cadetes y el terrorista que ingresó la camioneta.

Patricia Moreno es la madre del cadete Andrés Carvajal, quien 10 días después del atentado perpetrado por el ELN con 80 kilos de pentolita en la Escuela General Santander murió en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital El Tunal en el sur de Bogotá.

Hoy a su madre la embarga el dolor y la tristeza de perder a quien ella ha calificado era “su mano derecha”.  El cadete Carvajal era un joven de 23 años que soñaba con trabajar en la Policía, servirle a la patria y poder regalarle una casa propia a su familia.

“Mi hijo era muy disciplinado (…) Entre sus planes, él quería estudiar medicina pediatra después de que terminara su curso en la Escuela de Cadetes”, así lo relata Patricia con la voz entrecortada mientras a la vez advierte que “él estaba becado porque era un muy buen alumno”.

Abnegada en la frustración de perder a uno de sus seres preferidos, Patricia asegura que la Policía también tiene ciertas responsabilidades en la muerte de su hijo por las fallas en seguridad que ese día se presentaron en el dispositivo que protege a la Escuela de Cadetes General Santander.

“Eso es culpa de la seguridad, por no tener varios anillos porque se supone que iban hacer un protocolo de alto rango para mirar si había buena vigilancia, pero no terrible eso, yo solo me cuestiono ¿por qué no tenían varios anillos?”.

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Vea también: Detalles inéditos sobre investigación por carro bomba en Escuela General Santander  

Patricia dice que un mes después del atentado su vida dio un vuelco de 180 grados: “Yo era muy alegre, pero ya no, la vida me cambió en todo sentido hasta para comer y dormir, porque uno solamente piensa en lo trágico que pudo ser eso para mi muchacho, que era sano, que viene de campo, terrible”.

Este atentado también tocó la puerta de la familia Saavedra en Bucaramanga, pues la explosión le quitó la vida al cadete Óscar Saavedra, un joven de 22 años deportista de alto rendimiento, cinturón negro en karate e ingeniero de sistemas de las Unidades Tecnológicas de Santander.

En Blu Radio contactamos con Greicy, prima del cadete Saavedra, quien aseguró que 30 días después del atentado su familia está más estable luego del duro golpe que les provocó el ELN al quitarles un ser querido, pero los recuerdos hacen que el dolor perdure en el diario vivir de esta familia santandereana.

“Estamos un poco mejor porque estamos apoyándonos entre todos, pero realmente tratar estas situaciones no ha sido nada fácil”. Al recordar a su primo Óscar, la joven mujer no puede contener la tristeza y corta la llamada.

Pero al ataque con carro bomba también dejó más de 80 personas heridas, uno de ellos es el cadete Omar Emilio Salas, un joven que terminó con afectaciones en una de sus piernas producto de la explosión, pero que se salvó por estar al interior de los alojamientos en la Escuela al momento de la detonación.

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Aunque el cadete Salas sintió la sevicia del ELN en ese atentado, su amor por la institución lo obligó a regresar a la Escuela de Cadetes, seguir adelante con su carrera y terminar su sueño más anhelado:

ser policía, aunque esta decisión le ha generado sentimientos de zozobra a su madre, Marlin Zabala.

Vea también: Investigan a 30 personas por atentado en Escuela General Santander

“Siempre sentimos que nuestros hijos estaban seguros al interior de la Escuela, pero con lo que paso ahora tenemos un poco más de miedo, hay muchos sentimientos encontrados y uno no sabe si eso pueda volver a pasar, pero siempre estamos de la mano de Dios, aunque en ese sentido si cambio algo de mi parte como mamá”, explicó.

La mujer también aseguró que por ahora su hijo no se está quedando en los alojamientos de la Escuela “porque todo está destruido, entonces esa es una parte de sentimiento que se devuelve hacia ellos lleno de tristeza, pero él solo quiere seguir adelante por la patria”.

Hoy en día las investigaciones avanzan para encontrar a todos los integrantes del ELN que tuvieron alguna responsabilidad en el atentado con carro bomba a la Escuela General Santander, han sido capturadas tres personas que tendrían cierta relación y fue ubicada en la localidad de Usme, en el sur de Bogotá, una bodega en donde habrían acondicionado la camioneta con los explosivos.

La investigación por determinar si hubo fallas en la seguridad de la Escuela no ha generado mayores resultados, pero las autoridades siguen verificando como logró acceder al vehículo cargado con 80 kilos de pentolita sin ser detectado por los guardias que se encontraban en la entrada por donde ingresó la camioneta, aunque la Fiscalía sigue insistiendo que lo habría hecho de manera violenta.

Cabe recordar que después del atentado ocurrido hace un mes se rompieron los diálogos con el ELN y el Gobierno Duque, quien ordenó capturar de inmediato a todos los integrantes del Comando Central de esa guerrilla que, según información de las autoridades, aún permanecen en Cuba, aunque otros cabecillas como alias ‘Pablito’ han sido localizados por las Fuerzas Militares en Venezuela.

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